Recomendaciones de “Vivir sin jefe” para trabajar por tu cuenta

vivir-sin-jefeRecientemente he vuelto a leer el libro Vivir sin jefe” de Sergio Fernández. Para mi es un 5 estrellas, y como tal lo he puntuado en Amazon (en los últimos meses estoy compartiendo mi opinión sobre todos los libros que leo, si estás interesado en las mismas puedes verlas aquí).

A diferencia de la primera vez, y debido a la información de gran calidad que atesora, lo he leído con papel y lápiz al lado. A continuación comparto mis apuntes:

No te dediques a algo por lo que no sientas pasión. Como dijo Steve Jobs: “Sigue hambriento, sigue alocado”. ¿A qué te dedicarías si tuvieras todo el dinero del mundo? ¿Qué harías si tuvieras garantía al 100% de que vas a tener éxito?

Deja tus objetivos por escrito. Para llegar a un sitio antes debes saber a dónde quieres llegar. Por eso debes escribir tus objetivos profesionales, económicos y personales para cada año.

Plantearte objetivos económicos anuales ayuda a cumplir los objetivos de facturación de forma más relajada. Si te impones objetivos de facturación mensuales y no los cumples, te preocuparás y empezarás a pensar en la ruina (uno de los miedos recurrentes de todo emprendedor). Esto, irremediablemente, provocará que estés menos fresco para seguir trabajando de cara a alcanzar tus objetivos. Trabaja todos los días como la misma intensidad y buen humor y conseguirás lo que te hayas propuesto.

Plantearse objetivos focaliza la energía y proporciona sensación de bienestar.

Dedícate a tu propio negocio. Externaliza todo lo que no esté relacionado con el corazón de tu negocio (renta, limpieza…). Centrarte en lo importante es lo que te dará el salto de calidad.

Camina hacia la independencia financiera. Quita de en medio las partes de tu negocio que menos rentables te están siendo, las cuales te están ocupando recursos (tiempo) que podrías estar utilizando más eficazmente.

Créate un colchón (económico) de seguridad. Un emprendedor, casi seguro, antes o después lo necesitará.

Reduce gastos, invierte en activos… El objetivo es alcanzar la independencia financiera que un día te permita no trabajar por dinero.

No pienses que hay que crecer siempre. El miedo a quedarse sin trabajo casi ancestral de todos los emprendedores conduce a situaciones insostenibles. Crecer es también encontrar trabajos más rentables e ir deshaciéndose del resto.

El éxito se inventó para disfrutarlo. Por favor, no mueras de éxito.

Comprende que existen diferentes tipos de éxito. Si únicamente te concentras en ganar dinero es probable que tu actividad emprendedora fracase.

Ofrece un valor añadido. Si no serás uno más del montón. ¿Qué puedes ofrecer a tus clientes que estos no esperen?

Dedícate a lo importante, no a lo urgente. Trabaja mejor, no más. Si dedicas una parte importante de tus recursos a pensar estratégicamente cada vez tendrás menos urgencias. Además todo lo que parece que es urgente normalmente no lo es tanto.

Pon los contadores a cero de vez en cuando. Es importantísimo deshacerte tanto de objetos inútiles como de tareas pendientes. Permite despojarse de viejas ideas y empezar un nuevo ciclo de vida con energía fresca y limpia.

Asegura tus bienes profesionales. Haz copias de seguridad, etc. Es una buena idea mantener una copia de seguridad fuera de su casa para protegerte contra robos, incendios…

Ten claro que lo que más valoran de ti cuando te contratan es la confianza. Los negocios (y el mundo) se mueven en base a la confianza

Debes saber vender. Si no te gusta la actividad comercial poco tienes que hacer como emprendedor. Debes ser capaz de:

  • Explicar qué haces o qué puedes hacer.
  • Explicar de manera correcta qué trabajo vas a desarrollar.
  • Dar un precio sin que te tiemble la voz, sin dudar y sin dar explicaciones.
  • Soportar el miedo al rechazo.
  • Entender que suele ser más rentable fidelizar clientes que encontrar otros nuevos.

Vender es pararse a pensar que necesita la persona con la que está hablando y cruzar esa información con aquello que le puedes ofrecer. Vender es escuchar, entender, encontrar una necesidad y luego ofrecer algo que pueda satisfacerla.

No analices demasiado. Demasiado análisis está reñido con la acción.

No prometas un tiempo de entrega demasiado ajustado.

Habla con tus clientes, proveedores, colaboradores… No te escudes en la falta de tiempo. Es recomendable hacerlo más allá del ámbito laboral. Escribir a amigos, etc. y saber cómo les va le hace sentirse a uno más feliz.

Habla de lo que hay que hablar (criticarte a ti mismo hace crecer la desconfianza) y escucha lo que hay que escuchar (cambia el “eso es posible” por el “cómo podemos trabajar para que eso sea posible”). Huye de charlas que en vez de dar energía la quiten.

Agrupa tareas a realizar. La agrupación aumenta la efectividad de cualquier trabajo, pero también la calidad de vida ya que el estrés disminuye cuando se hace una única cosa a la vez.

Publicítate correctamente. ¿Qué información va a aparecer en tus tarjetas de visita, redes sociales, web personal…? Practica el ego-surfing, ¿qué aparece en internet sobre ti? La publicidad no es un gasto, es una inversión.

Sin perseverancia no hay desarrollo. La suerte está al lado de los perseverantes. Si lanzas muchas propuestas comerciales, haces muchas llamadas o hablas con muchas personas acabarás teniendo la suerte de tu lado.

Haz algo que te haga ilusión todos los días. De la misma manera que un coche no puede funcionar indefinidamente sin ir a la gasolinera o al taller, las personas tampoco. Tu también necesitas recargar combustible yendo a tu propia gasolinera (haciendo cosas que te hagan ilusión) y al taller (vacaciones).

No hay que olvidar tampoco que es imposible estar siempre al 100%. Además parar un día a descansar te recuerda que eres tu quien tiene el control de la situación.

Es obligatorio detenerse a mirar el mapa. Solo así sabrás que vas por la dirección correcta.

Es crucial saber gestionar la interrupción.

Aplica el principio de la mejora constante. La mejora constante es una forma de vida.

Elimina tus sumideros de energía. Si no estás rebosante de energía y vitalidad no podrás sacar adelante tu trabajo… ni tampoco el resto de asuntos de tu vida. Haz (o no) las tareas que tengas pendientes… pero no dudes. Pon a cero periódicamente tu contador de asuntos pendientes.

Ama la incertidumbre. Si no la amas, si no tienes fe en tus capacidades y en que las cosas van a salir bien (aunque haya tanta niebla que no seas capaz de ver más allá de un metro) estás abocado a pasarlo realmente mal como emprendedor.

Analiza el tiempo o los recursos que dedicas a cada cliente. Como referencia decir que el autor del libro anota el tiempo que dedica a cada tarea profesional por periodos de 15 minutos.

Ponerse en barbecho de vez en cuando. Es prácticamente imprescindible tomarse un tiempo sabático de vez en cuando para regenerarse. Al igual que las tierras que si no se ponen en barbecho periódicamente caen los rendimientos que producen.

Dedica tiempo a reciclarte. Reciclarse es una de las mejores formas de tomar ideas nuevas que te permitan mejorar el desempeño de tu trabajo. La idea adecuada en el momento justo puede cambiarnos la vida.

Desdramatiza el error y aprende de él.

No trabajes más, trabaja mejor. Afila el hacha.

Divierte a lo largo del camino. Es la clave.

* En rojo lo más imprescindible, en opinión de Sergio Fernández, para sobrevivir como emprendedor.

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