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Vivir de ingresos pasivos: lo malo, lo bueno y consejos para sobrevivir

Impulsado por el carrusel de sentimientos (bajón, subidón, bajón, subidón) que conlleva, me apetece compartir mi visión sobre diferentes aspectos que conllevan vivir de ingresos pasivos web. Me refiero a vivir en exclusiva de ello, sin otros empleos que complementen la actividad y de manera regularizada (autónomos, IVA, etc).

Subida progresiva de tráfico, baneo de Google, recuperación...

Subida progresiva de tráfico, baneo de Google, recuperación…

Es habitual leer que los ingresos pasivos son una mina de oro. Escabas un poco (¡a ser posible desde tu portátil a pie de playa!) y cuando encuentras el oro a vivir de las rentas que te lo has ganado. Como suele ser habitual en este tipo de fiebres los que ganan dinero son los que venden las palas (cursos, charlas, libros, etc). Ok, yo también escribí hace años libros sobre el tema pero sus precios de 3 / 4 euros nunca han significado una fuente principal de mis ingresos.

Como habrás intuido tras el párrafo anterior el concepto de ingresos pasivos no me gusta nada, pero usando esa denominación creo que será más sencillo llegar a la gente a la que pienso que le puede interesar este post.

Dividiré mi visión en tres apartados:

Lo malo

Dependes de terceros al 100%

Tus webs son tuyas, pero en los ingresos pasivos siempre vas a depender al 100% de terceros. Empezando por captar tráfico, porque NADIE va a teclear tu url en el Google Chrome (estoy seguro que se pone en Google muchas más veces Marca.com o Marca de las que se teclea Marca.com directamente en un navegador). Un escenario especialmente complicado cuando el proveedor de tráfico en España se reduce casi en exclusiva a Google.

Ok, lo ideal es crear una marca que busque la gente directamente pero eso lo veo más práctico para posicionar (decirle a los buscadores que somos relevantes) que para vender. Casi ninguno somos Ikea o Fnac… ¿pero acaso esas compañías no gastan muchos euros en SEO? Ikea no se conforma con que la gente vaya a su web a comprar, quiere presentar su candidatura como vendedor a cualquier persona del mundo que busque en Google “comprar mesa de ordenador”.

Ok, puedes ir a captar tráfico a las redes sociales pero seguirás dependiendo de un tercero. Incluso te puede joder el falso positivo de otro actor inesperado como un antivirus.

La dependencia de terceros es tan brutal que puede condicionar hasta tu modelo de negocio. Sospecho seriamente que es más fácil posicionar en Google páginas destinadas a ser rentabilizadas mediante publicidad contextual (Google AdSense) que mediante afiliación.

Para vender también necesitas proveedores. Más terceros que también te pueden putear (cambian la API de la noche a la mañana y hasta que vuelves a poner todo en orden has dejado de ingresar algunos días) o directamente echar de su programa (lo sentimos, pero vamos a centrarnos exclusivamente en nuestros afiliados más rentables).

Ok, puedes vender tus propios productos (dropshipping, etc)… ¿pero cómo vas a vender más barato que gigantes como Amazon? Ok, la vida no se acaba en Amazon pero… ¿tu marca genera más confianza que Amazon? ¿Vas a realizar el envío más rápido? ¿Tienes una mejor política de devolución? ¿Tu usabilidad es mejor? El pequeño comercio lo tiene complicado a pie de calle, online más. Hace unos meses una persona que montaba pasarelas de pago para tiendas online me comentó que un % muy alto (no recuerdo el número exacto, pero creo recordar que por encima del 50) cerraba SIN LLEGAR A REALIZAR UNA ÚNICA VENTA. Mucho gurú diciendo que o vendes por internet o tu negocio muere, ¿pero han probado lo difícil (aunque no imposible) que es?

Así que o dependes de un tercero o compites directamente contra él. Todas las modalidades tienen pros y contras, pero lo que está claro es que vender siempre es complicado (si no todos seríamos ricos, ¿no?).

Inestabilidad brutal

Google (tráfico), Amazon (ventas), competencia (en número ha crecido de forma exponencial en los últimos años, en calidad casi que también), cambios de modas…


Todo esto obliga a vivir en una estabilidad brutal. Entiendo perfectamente que a esto está expuesto cualquier empresa pequeña o grande (ejemplo: en mi barrio hay un pequeño restaurante siempre concurrido que no creo que estén muy contentos con que en un mes les hayan abierto en locales contiguos un 100 Montaditos y un Telepizza) pero no quita afecte.

Vivir en la incertidumbre

Diciembre me fue muy bien, ¿me asegura eso que enero vaya a ir igual de bien? NO. Y pesa más que que Diciembre sea el mejor mes de ventas todo lo anterior (dependencia de terceros, competencia, etc). Esto a corto a plazo, pero lo puedes proyectar a todas las etapas que quieras (¿me veo a los 50 años haciendo webs en mi casa? si mañana tengo que buscar un trabajo, ¿hasta qué punto valorará una empresa mi perfil multi-herramienta no especializado al 100% en nada?).

Esto me ha llevado últimamente a la siguiente reflexión. Todo el mundo quiere ser Youtuber por esto o esto.

Pero doy por hecho que el día a día de un Youtuber que viva de ello tiene que ser jodido. A todo lo anterior (dependencia, inestabilidad e incertidumbre) se le añade la necesidad de tener una audiencia que alimentar diariamente. Como dice Doble V en una canción “Brusco y cruel negocio del ocio, cuando la gente se aburre de ti… ¡A tomar por!” Apenas sigo a 2 o 3 Youtubers, siendo Outconsumer el único de ellos que vive de su canal (me informa el propio Outconsumer que no vive directamente de su canal). Si lee esto él o cualquier otro Youtuber y mi reflexión es equivocada queda invitado en la zona de comentarios a corregirme. 🙂

Y a todo esto hay que añadirle lo jodido que es que todos estos vaivenes no afecten a la gente que te rodea. Es casi imposible pero lo tienes que intentar. A mi me queda mucho pero creo que con los años voy mejorando.

Y repito que hablo de una persona que vive en exclusiva de esto. Si en tus ratos libres haces webs o videos para sacarte un sobresueldo (y ese dinero no lo necesitas de verdad) y te comes la cabeza al nivel anterior seguramente no te merezca la pena seguir.

Lo bueno

El control de tu vida lo llevas tu

Tu eliges tus nichos, tus modelos de negocio, lugar de residencia, horarios, vacaciones… Posiblemente esta sea la gran ventaja de este estilo de vida. Mientras la actividad sea viable y los ingresos entren este punto es un potente analgésico para combatir los quebraderos de cabeza mencionados anteriormente.

En constante formación

O te mueves & actualizas… o estás fuera del mercado. La complejidad de sobrevivir a este modo de vida te obliga a un proceso de autoformación constante. Lo bueno es que posiblemente esta sea la forma más segura de mantenernos a flote ante un futuro, nos guste o no, imprevisible.

Hay gente que lee mucho, va a muchos eventos, teoriza mucho… pero se mancha poco las manos. En este estilo de vida estás forzado a HACER porque si no no ingresas. El prueba y error de verdad. He visto como me han copiado cosas de mis webs que no funcionaban (y otros me han contado que les ha pasado lo mismo). Han copiado una teoría que la práctica ha demostrado que no funcionaba. Aunque también es verdad que así, partiendo de la copia, también se aprende. HACIENDO.

Dureza mental

No queda otra. No se nace con ella. Pero a base de tropezones se va mejorando. Y es de gran ayuda para todos los campos de tu vida.

Siempre queda algo

Si te despiden o quiebra tu empresa tus ingresos el mes siguiente, al margen del paro, son 0. En este negocio, si has diversificado un poco, la aparición de un nuevo competidor o un cambio de algoritmo será difícil que te deje a 0 el próximo mes.

Al alcance de todos

Aquí no hay barreras económicas de entrada. Expongo mi tiempo (aunque tengo claro que es muy valioso, porque es limitado) y unos euros más para hostings, dominios, autónomos… Si monto un restaurante también expongo mi tiempo… y desde el minuto 1 bastante dinero (local, empleados, adelantos a proveedores…).

Consejos para sobrevivir

Si lo bueno para ti pesa más que lo malo y te animas a llevar este estilo de vida permíteme darte unos consejos para sobrevivir a este estilo de vida.

Ama las métricas

No vendas lo que te gusta a ti, no te guíes (al menos al 100%) por la intuición. Datos. Cada uno a su nivel.

Diversifica

Mi única medicina para contrarrestar la brutal dependencia de terceros es diversificar. Lo ideal es hacerlo a todos los niveles: webs (en estos momentos tengo 8), fuentes de tráfico, proveedores, etc. Pero ojo, siendo realista y teniendo en cuenta que no se puede ser experto en todo. Mi negocio principal es Google + afiliación (Amazon, eBay y algunos más), pero también tengo publicidad contextual (AdSense), acuerdos de pago por impresiones, algún eurillo de venta de ebooks…

La hucha lo más llena posible

No sabes cuándo te va a tocar atravesar un desierto (casi seguro que te va a tocar hacerlo en algún momento) así que la cantimplora siempre lo más llena posible. En bonanza ahorra, lima gastos (hace unos meses re-hice una base de datos gigante siendo el resultado mayor velocidad y menores gastos de hosting). Pero solo quita la grasa sobrante, no te pases y empieces a raspar el hueso. En lo nuclear de tu negocio no puedes escatimar.

Y aquí me planto, que llevo casi 2.000 palabras. Mi idea con este post no es quitarte las ganas de lanzarte a por los ingresos pasivos. Si yo he podido (100% autodidacta, es verdad que mis estudios de Estadística y mi trabajo como programador me han ayudado pero formación reglada en SEO y rentabilización web 0), tú puedes. Además te habrás dado cuenta de que he listado más cosas buenas que malas. Solo busco que veas el cuadro completo. En Youtube, en blogs, en charlas… se muestra muchas veces una realidad incompleta. En la red hay muchas oportunidades. Contempla el cuadro completo y sal a por ellas.

2017 espero que sea mi año… y también puede ser el tuyo.

2016: Volver a sacar la cabeza

El título del post de balance del 2015 resumió bien el año: Un año complicado a nivel profesional. El de este año deja claro que las tornas han cambiado.

El año no empezó bien, pero era la esperado. Las cosas no cambian de la noche a la mañana por arte de magia. Pero en el segundo trimestre ya empecé a ver “brotes verdes”. La mejora se empezó a “lanzar” después del verano hasta llegar al punto que este mes (al 99%, hasta dentro de unos días no tendré todos los datos) va a ser mi mejor mes a nivel de ingresos desde que empecé a vivir en 2010 de mis proyectos en internet.

Mentiría si dijera que el dinero es lo de menos (si no entra hay que cerrar) pero mi mayor satisfacción de mi particular reconquista es a nivel personal. Hasta 2013 mis webs crecieron a buen ritmo para en 2014 empezar una caída progresiva que se aceleró en 2015. 2015 fue un año duro, con momentos muy bajos. Me planteé “tirar la toalla” e incluso si un par de ofertas laborales que surgieron hubieron aceptado mi propuesta de incorporarme a media jornada todo podía haber cambiado. En aquellos tiempos pensé que mis éxitos anteriores habían sido fruto de la casualidad y que ahora había demasiadas empresas y particulares explotando webs y era el propio mercado el que me había dejado sin sitio. Pero perseveré, encontré un nuevo camino… y finalmente hoy escribo para decir que estoy recogiendo los frutos. No ha sido fácil, pero el trabajo duro, la comprensión de mi entorno y mi gestión de la miseria me ha dado la oportunidad de cambiar la situación.

¿Que ha cambiado? El modelo de negocio continúa siendo el mismo (mayoritariamente captar tráfico de buscadores y convertirlo en dinero a través de afiliación) pero mi enfoque ha cambiado. Podría escribir un libro hablando de mi nueva filosofía pero lo resumiré en calidad >>>>> cantidad. No es que me quiera guardar el secreto sino que ya hay mucha gente produciendo contenidos de calidad alrededor de este tema. Si alguien está interesado en saber como trabajo que se lea los post de Jose Ávila o se empapé de los videos de Romualds Fons. Ahí tiene horas de formación de primer nivel.

Esta última batalla del año la he ganado, pero la guerra solo acabará dentro (espero) de muchos años. Competidores nuevos aparecen cada mes, las modas cambian, los buscadores reajustan sus algoritmos, los usuarios buscan de diferente forma…

Para 2017 tengo muchos planes profesionales. Algunas de mis webs van a cambiar bastante. Incluso estoy valorando rehacer la web que mejor me está funcionando en la actualidad. La competencia aprieta y o apuestas fuerte (siempre con cabeza) o te sacan del mercado.

Aunque este post está centrado en el ámbito profesional, no conviene olvidar otros grandes momentos que me dejó el año como mi presencia en el Campeonato de España de Campo a través, un sorprendente Camino a Fisterra, empecé a escribir en Diario de Navarra sobre zapatillas, me convertí en webmaster/jefe de prensa del Ribera Atlético, viví una fase de ascenso a 2ª A con el CD Tudelano, chutes de energía como Ciao Pirla, 21 libros y 14 cómics leídos (los que me más me han gustado “Ser feliz en Alaska” y “Daredevil Born Again” respectivamente, a la derecha , debajo de “Soy lo que leo”, hay un link con todas mis lecturas del año)… y por supuesto muchas horas compartidas con la gente a la que quiero de verdad. Ah y, mi reivindicación del 2016, horas de descanso reparador:

Momentos muy malos también hubo, pero mejor quedarse con los buenos.

Este vídeo de la temporada que volvió al Atletico de Madrid a primera resume muy bien como me siento horas antes de darle “carpetazo” al año:

Y todo sin olvidar nunca que The Journey is the Reward.

La complejidad de luchar por algo que para tu entorno no es relevante

Para conseguir algo relevante el esfuerzo no es negociable. Y aunque intento aplicar en mi vida el “Work smarter, not harder” en vez del “Hard work pays off” tengo claro que lo anterior no es debatible.

Si ya de por si es cansado luchar por tus objetivos si el entorno no acompaña el desgaste es doble. Aquí la problemática puede venir por dos vías: 1.- el entorno no te ve capacitado para lograrlo (ejemplo: búscate un trabajo más estable). 2.- el entorno no da valor a tu objetivo (ejemplo: deja de machacarte “jugando” a ser atleta).

Por muy claro que tengas que debes seguir tu camino, porque para no flaquear en determinados momentos es necesario tenerlo muy claro, “la lluvia por fina que sea cala”. Si alcanzar un objetivo importante no es fácil, hacerlo contra un entorno que te pone, incluso sin ser consciente de ello, pequeñas zancadillas convierte el proceso en titánico.

Aunque creo que no soy una persona que le dé excesivo valor a las críticas de según quién (porque este es uno de los problemas: hay mucha gente que opina de todo, y de todo no se puede saber) como mínimo da rabia la reiteración del discurso “hazme caso a mí y déjate de historias”.

Me molesta especialmente cuando una persona te invita “amablemente” a dejar de perseguir tu objetivo simplemente porque él no le da valor a la meta que pretendes alcanzar. Que a ellos no les compense el esfuerzo que estás invirtiendo en lograr tus objetivos no convierte en ciertos sus argumentos.

Pero este mensaje también va dirigido a mi mismo. Ojo Luis con minusvalorar los objetivos de otras personas. Porque también lo he hecho. Para mi puede no tener sentido que alguien quiera sacarse una oposición por el único motivo de tener un trabajo fijo (aunque no le entusiasme) el resto de su vida, ¿pero por eso debo juzgarlo? ¿Por qué pensamos que alguien se está equivocando? ¿Simplemente porque sus pensamientos no están alineados con los nuestros? Esto no quiere decir que no tratemos de dar nuestra opinión a quién nos lo pida pero deberíamos tener mucho cuidado con “cortar las alas” de los demás. Dejemos que cada uno viva su vida. Cambiemos pequeñas zancadillas por palmadas en la espalda (si son merecidas, adular sin motivos no creo que sea bueno para nadie).

No quiero cerrar esta reflexión sin dejar claro que soy un afortunado porque mi entorno me suele apoyar en todas mis decisiones / proyectos. No tengo ni una sola queja de lo que llamaré mi tier 1 (las personas con las que más tiempo paso), pero en ocasiones si se me han clavado pequeñas críticas de mis tier 2 y 3. Para esto viene bien escribir, para cerciorarse de que vamos en la dirección que creemos correcta y seguir yendo a por ello con una piel un poco más gruesa. Porque los “díscolos” de tu entorno es fácil que no vayan a cambiar.

Si algo te sale de dentro ve a buscarlo. Traza tu plan y ponle esfuerzo. Céntrate en tus objetivos… y no gastes energía criticando los de los demás. Si no luchas por lo que quieres no te lamentes por lo que pierdes.

[Min 0:40] Lo más importante en la vida es hacer lo que nos gusta. Contra viento y marea. Porque ellos lo que van a intentar todo el rato es quitarte el alma, robártela. Y eso cansa mucho.

¿Atravesando el valle del dolor o atrapado en la miseria?

los-canallas-del-cuarto-cuadranteCuando yo tenía 11 años mi entrenador de baloncesto tenía 16 y se llamaba Carlos Polo. Más de 20 años después, con Carlos consolidado como emprendedor / empresario de prestigio, acabo de terminar de leer su libro “Los canallas del cuarto cuadrante“. Y, sin apoyarme (o al menos intentándolo) en vínculos emocionales, tengo que decir que me ha gustado sobre todo porque me ha hecho reflexionar sobre algunos aspectos que desgranaré en este post. Mi opinión sobre el libro la podéis encontrar en Amazon.es.

De todo lo tratado en el libro 2 conceptos, que se entrelazan entre si, me han interesado especialmente. El valle del dolor por el que irremediablemente tienen que pasar el 99’99% de los proyectos antes de alcanzar el éxito y la gestión de la miseria que hay que realizar durante todo este “viaje”. En los links anteriores el propio Carlos desarrolla en su blog en profundidad los conceptos.

El transcurso por el valle del dolor es obligatorio alcanzar el éxito, pero Carlos advierte que hay emprendedores que, por raro que parezca, se acaban quedando a vivir atrapados en la miseria. En la mayoría de las ocasiones por falta de valentía para asumir el fracaso y cerrar.

A veces tengo la sensación de que, en mi autoempleo, soy uno de los que se ha quedado a vivir en los últimos tiempos en la zona de miseria. La aventura se torció en el último tramo de 2014 y, aunque puedo decir que las métricas después de varios meses vuelven a lanzar señales positivas, sigo atascado.

Carlos habla de que mantenerse demasiado tiempo en la miseria es malo incluso para la sociedad porque “no se genera riqueza social -empleos, impuestos, importación, cambios en el status quo económico, etc.” y porque además dejas pasar trenes profesionales que es probable que no vuelvan. Pero, ¿cuanto tiempo es el máximo “aguantable” en el valle del dolor? ¿Cuando se está está atravesando el valle de dolor y cuando se está atrapado en la miseria? El propio Carlos en su libro reconoce haber tenido periodos de su vida atrapado en la máxima miseria (sin comprar casi ropa, perdiendo peso…)…

También comenta que para él fracasar en un proyecto empresarial es sinónimo de tirar años de carrera profesional. Yo con esto no puedo estar de acuerdo. Ya no es únicamente lo que se aprende por el camino, sino que hay que aprender a disfrutar del camino. The Journey is the Reward (La Recompensa es el Camino).

Habla de que la resilencia emprendedora puede llegar a ser contraproducente. Es obvio que si vas hacia un acantilado y pisas el acelerador lo único que estarás haciendo es acelerar el fracaso pero, volviendo a una de los temas anteriores, si vives en la miseria iterando tu producto (no sentado de brazos cruzados esperando simplemente que el viento de tu mercado sople a tu favor), ¿no estás atravesando el valle del dolor a la vez que te aproximas al éxito?

Hay que matizar que Carlos divide los negocios en 4 cuadrantes y el libro está centrado en uno (el cuarto) en el que yo no trabajo, y puede que aquí radique la clave de mis puntos de vista diferentes. Pero al final probablemente, como suele ocurrir casi siempre, los grises dominen sobre el blanco y el negro.

Por cierto, si me lee algún familiar o amigo especificar, para su tranquilidad, que no vivo literalmente en la miseria. Aunque el negocio ha bajado bastante en el último año me da para vivir en Madrid (¿la ciudad más cara de España?), aunque sin excesos. Más que miseria en lo que yo pienso es en el cese de lucro (otro concepto del que habla Carlos a lo largo de su libro) que no es ni más ni menos que pensar que trabajando para terceros estaría ganando (¿bastante?) más dinero. Pero, al menos de momento, sigo adelante con mi aventura bajo el prima de que sigo siendo rico (precisamente, hoy viernes, en cuanto lance este post salgo para Francia a ver un año más el Tour sin que mi jefe me haya puesto impedimentos 😉 ). Aunque como todos, a veces dudo de si estaré haciendo lo correcto.

Quizás me haya acostumbrado a vivir en la miseria y simplemente no me atreva a dar carpetazo a mi autoempleo. Por eso os me ha gustado “Los canallas del cuarto cuadrante”, porque me ha hecho reflexionar sobre muchas cosas. #AlwaysInBeta.

La suerte

¿Existe la suerte? Me decanto por el no. Está claro que se pueden tener golpes de suerte, pero la vida de las personas no está marcada por la suerte. Muchas veces decimos alegremente “que bien le va a esa persona, que suerte tiene”… pero detrás de una privilegiada posición suele haber trabajo duro.

Sobre todo esto llevo reflexionando los últimos días, ya que un par de golpes de suerte me han hecho cumplir uno de mis objetivos invernales. Y aunque era un objetivo que me marqué como atleta, creo que es extrapolable a todas las facetas de la vida (profesional / laboral incluida, por supuesto).

Me remontaré 20 años atrás. Por aquellos tiempos jugaba a baloncesto, y empecé a ser convocado por la selección Navarra de baloncesto. Entrenamientos dominicales, alguna concentración veraniega y un par de partidos amistosos. Mi pico como jugador de baloncesto fue a los 16 años (es triste reconocerlo, pero de ahí en adelante mi nivel se estancó e incluso decreció), temporada en la que el Campeonato de España de selecciones Autonómicas se disputaba precisamente en Pamplona. Pero por una serie de circunstancias mis padres decidieron que dejara la selección y me quedé sin defender a mi comunidad en un Campeonato de España. Entendí la decisión pero la espinita quedó ahí. Todavía guardo el recorte de periódico en que el seleccionador navarro decía que la selección que Navarra presentó a aquel campeonato no estaba formada por los mejores jugadores de la comunidad. Quizás no lo decía por mi pero me sentí aludido.

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Salto al verano de 2015. Ya llevo un par de temporadas federado como atleta. Acuerdo con mi club preparar el cross largo para tratar de ayudarles a lograr la clasificación al Campeonato de España de Campo a Través de Clubes. Una idea comienza a rondar por mi cabeza: ¿sería posible 18 años después sacarme aquella espina y representar a Navarra en un Campeonato de España? Unos meses antes me había quedado a unos 50 segundos del último seleccionado en el Campeonato de Navarra de Cross Largo. El reto era ambicioso pero, ¿por qué no intentarlo?

Desde finales de Agosto me puse a entrenar con ese objetivo en la cabeza. Mucho entrenamiento, más que nunca. El objetivo llegar lo más fuerte posible a la prueba clave y con mi mejor actuación posible tratar en un solo golpe de clasificar a mi club para el Campeonato de España y ser seleccionado por Navarra. Por el camino decidí participar en todas las pruebas del calendario Navarro de Campo a Través como preparación y además para darme un poco a conocer (mi nivel no está entre la élite navarra por lo que fuera de mi ciudad nadie me conoce como atleta).

El día llegó y yo saqué todo lo que había “cosechado” en los anteriores meses de duro trabajo. Suficiente para cumplir con el objetivo de mi club, pero (yo pensaba que) insuficiente para ser convocado para el Campeonato de Selecciones Autonómicas.

2 semanas antes de la disputa del Campeonato de España me comunicaron que había sido seleccionado. Me quitaba la espina. Cerraba el circulo. Defendería a Navarra en un Campeonato de España 18 años después.

luis-clausin-navarra-2016La suerte me acompañó. Varios atletas navarros renunciaron por diversos motivos a participar y además el Campeonato de España se iba a celebrar cerca de nuestra comunidad lo que provocaba que Navarra convocara a más atletas de los que suele llevar cuando el viaje incluye más comidas y alojamiento).

Quizás pienses que me contradigo. Comencé diciendo que no creía en la suerte para acabar reconociendo que un par de golpes de suerte posibilitaron que alcanzara mi objetivo. No te quedes en la superficie. Entrené más que nunca, peleé en cada una de las pruebas del campo a través navarro, creí en mis posibilidades… Aboné el terreno y luego la suerte puso el broche final. Sin lo primero, ya podía tener toda la suerte del mundo que no iba a ser convocado. La confirmación del “cuanto más trabajo más suerte tengo”.

Pd: Al final únicamente puede acabar en el puesto 119 de los 130 llegados a meta. Seguro que los 118 que me precedieron entrenaron más y mejor que yo en los últimos años. No lograron una mejor clasificación porque tuvieron más suerte que yo. 😉

Un año complicado a nivel profesional

Como webmaster independiente / autoempleado / emprendedor / llámalo como quieras me costó arrancar, viví unos buenos años para después (en 2014) iniciar una lenta caída que se ha acentuado de forma significativa en 2015.

Releyendo el post “Seguir emprendiendo o buscar trabajo” que escribí a estas alturas del año en 2011 me veo en una situación algo similar. No tan extrema (a corto plazo todavía no me planteo buscar trabajo) pero si en una zozobra parecida.

En estos momentos en mi portafolio de proyectos hay de todo. Entre las webs que me han dado de comer estos últimos años hay una que cae (y aquí radica el problema, que cae la principal pata de mis ingresos) y otras dos que se mantienen muy dignamente (incluso mejor de lo esperado).

En 2015 he lanzado 2 nuevas. Una esta Navidad me ha dado importantes alegrías y la otra promete buenas noticias (de momento apenas ingresos, ya que únicamente tiene un trimestre de vida). Sois el futuro. Confío en vosotras. No me falléis. 😉

Parece que de verdad estoy de nuevo en 2011. Entonces escribí cosas como “Muchas horas, mucho “comecocos”, mucha incertidumbre…” algo que a día de hoy se ha vuelto a instalar en mi día a día aunque posiblemente en dosis menos acentuadas gracias a la experiencia adquirida en estas lides.

También escribí “Quiero pensar que si sigo empujando seguiré mejorando hasta alcanzar mis objetivos”. Y 12 meses… ¡Objetivo cumplido! Conozco el camino, lo hice una vez, ¿por qué no iba a conseguirlo de nuevo?

Ok, hay (mucha) mas competencia que en 2011… pero yo tengo 5 años más de conocimientos. Y muchos de ellos de los de prueba y error, que son los mejores.

2015 no ha sido el mejor año profesionalmente. Pero dejó grandes momentos a nivel personal. Un nuevo Tour de Francia, otro Sonorama, una semana por el sur de Francia, bodas de algunos de mis mejores amigos, triunfos en carreras, conciertos apoteósicos, libros que me engancharon al máximo, mi salida de Facebook… Y sobre todo, lo más importante: conté con salud para disfrutar del camino.

¡A por el 2016!

 

Un cierre de 2015 para el recuerdo

Aunque este no es un lugar para contar mis batallitas como atleta, en ocasiones hago pequeñas excepciones. Cosas de los blogs personales.

Creo que la ocasión lo merece, ya que el pasado 2015 lo cerré haciendo lo que todo corredor sueña: ganar una San Silvestre. Obviamente no vencí una prueba de tanto nivel como la conocidísima San Silvestre Vallecana, pero me impuse en la de mi pueblo. Algo muy especial para mi teniendo en cuenta que llevo en torno a 25 años cerrando el año disputando la prueba.

luis-clausin-san-silvestre-2015

Multitudinaria a su nivel gracias a los más de 2.000 participantes que se pusieron el dorsal para despedir 2015 corriendo. Caótica también por la estrechez de la salida y las tapones de corredores doblados que me obligaron a tener que pararme en el tramo final a pesar de ir acompañado por la moto que abría carrera.

En este blog pueden encontrarse datos que demuestran la importancia que esta prueba tiene para mi. Por ejemplo cuando hacía públicos a través de este blog mis objetivos personales para cada año en 2010 entre ellos estaba clasificarme en la prueba entre los 15 primeros. No lo conseguí.

Otra muestra. Cuando gané mi primera Vuelta a la Mejana en 2014 reconocí que a mi entorno les había comentado que ganar una de las principales carreras de Tudela era mi máxima ilusión. Con la victoria en la Mejana creí haber alcanzado mi techo. Pero en 2015 he podido vencer en las 3. Primero repetí triunfo en la Vuelta a la Mejana, hace mes y medio vencí Amimet y finalmente la tarde de Noche Vieja me impuse en la San Silvestre Tudelana. Si me lo hubieran dicho hace no tanto no me lo hubiera creído.

El objetivo de este post no es hinchar mi ego. Simplemente quiero reflexionar sobre lo conseguido a través de la escritura. Porque muchas veces vamos (voy) por la vida demasiado deprisa y no nos paramos (me paro) a saborear las pequeñas victorias.

Pero siempre sin olvidar que la vida sube y baja. A todos los niveles. En el atletismo ahora estoy arriba pero llegarán periodos de mayor zozobra. Entonces será el momento de no bajar los brazos y seguir en la lucha. Y esperar que vuelva a soplar el viento a favor.

Mi sueño como corredor era ganar una popular en mi pueblo. He ganado las 3 que llevan décadas celebrándose, las que corría de pequeño cuando ni me planteaba formar parte de un club de atletismo.

Creo que me he ganado parar un momento a saborearlo. Porque detrás de estas victorias hay mucho trabajo (de los 365 días de 2015 entrené 317). Y mucho apoyo de mi entorno. La paciencia de mi novia para aguantar que no puedo salir el sábado por la noche porque al día siguiente compito o tengo que entrenar fuerte, la de mis padres cuando estoy en su casa para adaptarse a comer pronto porque por la tarde quiero entrenar con luz solar, la de mis amigos que me llevan a competir en pruebas que muchas veces salen mal o la de el club al que llevo 3 años perteneciendo que siempre me ha tratado genial.

Como dije que en mi post anterior sobre correr, el esfuerzo (mío y de mi entorno) ha tenido recompensa.

Pero tampoco es momento de caer en la autocomplacencia. Los campeonatos navarros de campo a través ya están casi aquí, y desde agosto son el principal objetivo de mi campaña invernal atlética. ¡Voy a por ellos con las pilas 100% cargadas tras este cierre de 2015 para el recuerdo!

Foto: Jose Miguel Elizondo Ostivar.

10 tweets de 2015 a recordar

Un gran volumen de la conversación virtual se ha trasladado en los últimos años de foros y blogs a redes sociales y WhatsApp. Aunque prefiero los primeros he de reconocer que yo también me he ido desplazando paulatinamente (básicamente por comodidad) a los nuevos canales.

La “nueva” conversación no es de menor valor. Simplemente es diferente.

Aprovechando la excusa del último día del año refresco por aquí varios tweets que no quiero que el 2015 se los lleve de mi cabeza.

Profesionales:

Personales:

Tocado, pero no hundido

Los últimos tiempos no venían siendo los mejores para mis proyectos en internet. Meses de bajadas, no fuertes pero si permanentes, de mis ingresos. A nadie le gusta caer, por muy lentamente que sea. Lógicamente trabajaba por revertir la situación, pero notaba que estaba cansado. Necesitaba vacaciones. Más que en los últimos años. 3 semanas me di. Necesita recargar pilas.

Durante los días de descanso me conecté varios días para resolver dudas en ZapatillasRunning.net, actualizar los fichajes de MueveteBasket.es, tener un poco al día mi bandeja de correo electrónico… Poco más. Intuía poca actividad pero lo achacaba al mes de Agosto. Un día antes de que comenzará “oficialmente” mi curso 2015/16 tracé mi hoja de ruta. Tenía ganas. Me había regenerado. Estaba preparado para la nueva batalla.

Pero a los 30 minutos de mi primera jornada trabajo de la temporada… ¡zas! Repasando gráficas comprobé que mi principal web había sido penalizada por Google durante mis vacaciones. Duro, muy duro, golpe para empezar.

Si venía de meses malos, la situación ahora empeoraba. Tocado, PERO NO HUNDIDO. No es mi primera penalización… ni la segunda. De las penalizaciones se sale. Y hasta a los grandes les pasa. La teoría la sabemos todos, pero en la práctica antes o después se hierra.

Hay que seguir. No he llegado hasta aquí para que Google (o la competencia, o…) me haga ahora bajar los brazos. Ya he estado abajo en otras ocasiones, y en peor contexto (menos fuentes de ingreso web, menos ahorros para aguantar “vacas flacas”… y sobre todo menos conocimientos). Levantaré la penalización, revitalizaré otros proyectos y volverán las “vacas gordas”.

Así es la vida de las personas que nos dedicamos a los “famosos” ingresos pasivos. Inestabilidad, golpes, bajones… pero también flexibilidad, llevar las riendas de tu vida, trabajar en sectores que uno le gustan… El que quiera dedicarse a esto que tengo en cuenta los dos lados de la moneda, no solo el bueno.

Seguimos en la pelea. 😉

Por qué he abandonado Facebook

Poadios-facebookr fin, he dado el paso. Llevaba tiempo pensando abandonar Facebook, pero fin lo he hecho. Este artículo me dio el empujón, aunque tenía otros muchos motivos para hacerlo. Comparto a continuación algunas de mis motivaciones para abandonar el universo Zuckerberg:

Pérdida de tiempo. Hay que eliminar el ruido y centrarse en lo importante. Reconozcámoslo, la mayor parte del tiempo que se pasa en Facebook es cotilleando la vida de terceros. Aldraguear siempre lo vamos a hacer, pero prefiero hacerlo en el mundo real. Prefiero no quemar mis ojos delante de la pantalla con esta actividad.

– Cada vez me gusta más ser anónimo en lo referente a mi vida personal. E intuyo que no soy el único. ¿Si no por qué cada vez más hay más usuarios en Facebook que no usan su nombre real (yo en mi última etapa era Iam Luis)? Para mi carrera profesional manejaré LuisClausin.com y mi cuenta de Twitter.

– Recientemente escuché a un psicólogo decir que las redes sociales estaban generando cada vez más personas infelices. Los triunfos gusta mucho pregonarlos en el muro personal, pero lo fracasos o simplemente las tareas aburridas (lavar los platos, etc.) no. Muchas veces Facebook parece una reunión en la que solo se admiten triunfadores.

– Yo mismo he caído en lo anterior (anunciar que he ganado una carrera de barrio por ejemplo) y luego me he sentido culpable. No me compensa.

– Facebook ya solo muestra en torno al 10% de las publicaciones a las que me he suscrito. Eso si, publicidad segmentada toda.

– Lo anterior me alienta como webmaster a que los canales de mis webs en Facebook estén medio abandonados… Aún así mis canales en Facebook los mantengo… que nunca hay que cerrar este tipo de puertas en lo profesional.

¿Solo a mi me parece hiper abusivo que únicamente por subir una foto a Facebook la red social se quede con los derechos de la misma? La broma de mis derechos de imagen los tiene Facebook es divertida, pero si lo piensas un poco ya no lo es tanto…

– Me ahorro tener que aguantar cosas como no me has aceptado como amigo en Facebook, solo escribes sobre tus carreras, no me etiquetes en las fotos que salgo mal…

– La locura multicanal. Unos te contactan por Facebook, otros por Twitter, correo electrónico, móvil, WhatsApp… En este sentido me parece bastante cuerdo cerrar un canal.

– Que se me agregara a Facebook gente que prácticamente no me saluda por la calle me desconcertaba. Otra cosa que me ahorro.

– Sinceramente, no creo que me pierda mucho. Es verdad que no todo es ruido, siempre hay cosas interesantes… pero en este mundo multicanal en el que vivimos si algo es realmente importante ya me llegará por otro lado. Seguro.

Podría seguir pero… creo que ya os hacéis una idea clara de por qué he dejado Facebook ¿no? 🙂

Fuente de la foto: ounae.com.