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Por si algún día me va mejor en mi side project

Dice Tim Ferriss que escribir un diario sirve como limpiaparabrisas mental. Que cuando dejas los pensamientos más desquiciantes sobre el papel (la pantalla en este caso) afrontas el día con la mirada más limpia. Ese es uno de los objetivos de este post.

El otro escribirle a mi yo del futuro. Para que si en algún momento me va mejor en el side project en el que llevo trabajando 2 años y medio valore más lo que me costó lograrlo.

Porque en estos momentos me he llevado ya tantas decepciones que no negaré que he pensado en tirar la toalla. Asumo que, por no haber sido capaz de tocar las teclas correctas, gran parte de la culpa es mía … pero durante este periodo me han decepcionado bastantes personas.

Sin dar nombres, porque solo busco (auto) terapia, enumero varias situaciones:

1. Contacto con una persona y le explicó mi propuesta por correo electrónico. Me dice que le interesa y tratamos de cuadrar nuestras agendas para una reunión presencial. La primera cita se pospone porque le surge un viaje. A su vuelta volvemos a buscar fecha… hasta que deja de contestar mis mensajes.

2. Contacto con otra que también afirma estar interesada. Son tiempos de confinamiento, así que me pide unas semanas para conocer con qué presupuesto va a contar el siguiente ejercicio. La siguiente noticia que tengo de él, por la prensa, es que ha sido despedido. Ningún reproche, obviamente.

3. Me contacta un trabajador de una empresa bastante importante diciéndome que se quiere reunir conmigo en cuanto acabe el confinamiento. Cuando este finaliza va posponiendo la reunión… hasta que deja de contestar mis mensajes.

4. Me contacta una persona que acaba de fichar por una empresa con un cargo de gran responsabilidad. Básicamente su propuesta es que sea su mano derecha. Horas después tiene una reunión con su jefe para cerrar el presupuesto del siguiente ejercicio y al día siguiente acordamos volver a reunirnos para cerrar todo. Finalmente su propuesta es otra muchísimo más modesta, y acabo casi con la sensación de que la primera reunión la soñé. Pero bueno, no deja de ser una oportunidad de coger experiencia. A los meses abandono el proyecto por diversas razones. La gota que colmó el vaso fue una reunión a la que no acudió simplemente porque se le había olvidado. Previamente yo había tenido que mover algunos asuntos para adaptarme a su disponibilidad.

5. Contacto con una persona que dice estar tan interesada en mi trabajo… que horas después estamos reunidos en su despacho. En 15 días quiere hacerme una prueba y si acaban satisfechos empezaremos a colaborar regularmente. Le digo que por agenda sólo puedo a los 30 días. Sin problema. A los 30 días le contacto y me pide 15 días más porque están muy liados. Hasta hoy. No ha vuelto a contestar mis mensajes.

6. Contacto con una persona y me pide una demo de algunas cosas que tenía hechas. A los 30 minutos me llama por teléfono y me dice que es buenísima y que quiere que colabore con su empresa. Que le deje unos días para que hable con su jefe y sepa con qué presupuesto puede contar. Pasan las semanas, me vuelvo a poner en contacto con él y me dice que no es lo que necesitan. No cuela. Sólo quería usar la demo 30 días.

7. Me contacta una persona que quiere contratarme a jornada partida en su empresa. Le digo que me queda un día de vacaciones y que le llamo al día siguiente. Me dice que mejor ese día, que quiere que empiece ya. Le llamo, pero algunas cosas no las veo claras y le pido 48 horas para pensarlo (era una colaboración de 20 horas / semana). Al final le digo que si, pero quiero negociar pequeños aspectos del acuerdo. Me dice que no y se cierra en banda a cualquier tipo de negociación. En esas 48 horas alguien que le dijo no antes de llamarme a mi le dijo si o no me explico qué pudo pasar.

8. Me contacta una persona con bastante prestigio en el sector para charlar con el. Tenemos 2 reuniones de un par de horas casi consecutivas y parece entusiasmado con mi trabajo. Me dice que se va 30 días y que a la vuelta empezamos a colaborar “24/7 si yo quiero”. A los 2 meses le contacto y me pide unos días para cuadrar agendas. 2 semanas han pasado y sigo sin saber nada

9. Me contacta un trabajador de una empresa para decirme que están buscando alguien con mis conocimientos para una colaboración puntual y que en los próximos días se pondrá en contacto conmigo. 2 semanas han pasado

Esta es, muy resumida, mi historia hasta el momento con mi side project. Entiendo que no estés interesado en mi trabajo, pero no me digas que lo estás para luego desaparecer… Por lo menos dime “Oye, pensaba que hacías otra cosa distinta. No nos cuadra”. Quitando un único caso en el que me fui yo, porque pensé que mejor estar en un sitio dónde aprender en vez de estar sólo por figurar, todo han sido “promesas” no cumplidas. Y muchas de ellas situaciones en las que la comunicación la inició la otra persona.

Como sea verdad lo de “de derrota en derrota hasta la victoria” triunfo seguro… Al mal tiempo buena cara. O al menos intentarlo.

2020: Agradecido

2020 ha sido un año duro, sobran explicaciones. Pero en lo profesional, que es el tema en el que me centro por aquí, he salido bien parado gracias a haber partido en una posición ventajosa. Mis clientes SEO siguieron contando conmigo, y tenía activos en forma de webs que complementaron mis ingresos. Y esta vez comprobé más que nunca qué son los ingresos pasivos, porque estuve en torno a medio año sin tocar la afiliación. ¿Motivo? Sacar adelante un side project que no evolucionó al ritmo que me hubiera gustado.

En el resumen del 2019 ya conté que en 2020 aspiraba a un puesto que hoy día prácticamente solo existe en USA. Hoy, relajado y con la cabeza fría, me doy cuenta de que sucedió lo más probable: no lo conseguí. ¿Estuve cerca? Hubo momentos en que pensé que si, aunque si lo pienso ahora creo que estuve más lejos de lo que pensaba. ¿Me auto engañé? No. Simplemente ahora tengo más información sobre algunos de los procesos en los que he estado involucrado.

Eso si, lo que no me quita nadie es que desarrollé un servicio desde 0 y tuve mis primeros clientes. Los ingresos totales del año no llegaron a los 500€, pero el subidón del arranque se queda para siempre:

Además este side project me está permitiendo incorporar a mi background nuevas habilidades que aplicar a todas las vertientes de mi yo profesional. Por ejemplo inicié una newsletter con MailChimp que está ya cerca de los 500 suscriptores, empecé a generar contenidos en formato video cuando un old school como yo casi siempre se ha enfocado en el texto, di varias charlas online (mi favorita es la relacionada con los sesgos cognitivos, otro ámbito de aplicación a cualquier campo)…

Todas estos aprendizajes me han servido para tener claro que creatividad y persistencia son claves a la hora de alcanzar los objetivos:

Por cierto, también rechacé una oferta importante para vender una de mis webs. Quizás me equivoqué, pero lo analicé en profundidad y no me arrepiento de la decisión. Quién sabe si el futuro traerá nuevas oportunidades.

En general fue un año rarísimo, pero que aún me dejó espacio para ir de Madrid a Valladolid andando (10 días, con algún trekking adicional por la sierra madrileña) y para pasar una semana en Valencia recorriendo la ciudad sobre una bicicleta. Y cafés y cañas en terrazas con amigos. En ocasiones pasando bastante frío. Tampoco mucho más. Ni tan siquiera dio para elevar el número de libros leídos quedándome por 2ª año consecutivo en 19 (mis preferidos «La señal y el ruido» y «Game Changers»). Aquí tienes las reviews de todos los libros que voy leyendo.

En estos últimos años el atletismo ha sido parte importante en mi vida, y por eso ha ocupado habitualmente un párrafo en mis balances. En el de hace un año hablaba de que dejaba el club de atletismo de mi vida. Un año después vuelvo. Me voy (a medias) del Corredores sin casi haber competido debido a la pandemia, pero este 2020 se merecía rematarlo con una decisión estrictamente emocional.

En 2020 he hecho muchas cosas mal, pero releyendo mis resúmenes anuales hay una piedra en la que tropiezo cada año: el inglés. Leo bastante, me defiendo escribiendo… pero soy incapaz de entender un vídeo en inglés sin subtítulos. El plan para solventar esta carencia ya está en marcha, queda lo complicado (perseverancia).

Aunque posiblemente mi día a día se resienta más por algo ajeno a no manejar una lengua extranjera: mi imposibilidad de estar relajado, de disfrutar del viaje mirando el paisaje. Siempre estoy con la cabeza a 1000 pensando en todo lo que me queda por hacer. Y siempre con la (auto) presión de pensar que avanzo demasiado lento. Necesito trabajar en ésto.

Ya voy terminando, y como resumen final me quedo con que con todo lo que tengo (salud, familia, amigos, estabilidad económica…) debería quejarme menos y ser más agradecido.

Este tumultuoso 2020 pide un 2021 con menos restricciones. ¡Vamos a por él! ¡Feliz año 1 después de la pandemia!

2019: ¿Qué es tener éxito?

Seré de los últimos en escribir su balance de 2019, pero no será porque no lleve desde final de año dándole vueltas. Y es que si una pregunta me ronda la cabeza últimamente es: ¿estoy teniendo éxito o estoy fracasando?

Para unos triunfaré (puedo trabajar en pijama) y para otros fracasaré (¿se pueden alcanzar grandes cotas trabajando ya casi una década en pijama?). En esto último creo que reside la clave: ¿qué es alcanzar grandes cotas?

Y aquí es donde cada uno debe que fijar su baremo. Muchas veces parece que la inercia de la sociedad es que no hay éxito si no se traduce en altos beneficios económicos. Pero lo anterior tampoco queda claro, ¿cuánto dinero es suficiente?

Lo curioso es que un curso más he vuelto a ingresar bastante más de lo que he gastado, con lo cual el dinero no debería ser preocupación. Pero inconscientemente me auto-exijo mejorar los balances respecto al año anterior, como si fuera una multinacional que debe reportar sus cuentas a sus accionistas cada fin de año.

He dicho muchas veces que tener ahorros me da tranquilidad para no sobre-reaccionar a las subidas y bajadas de esta noria que es trabajar como autónomo… ¿pero de qué me sirve este colchón si al final de año me exijo que el balance económico de ese año sea «lustroso»?

Esto es algo con lo que quiero romper en 2020, porque una parte importante de mi tiempo la voy a dedicar a aspirar a un puesto que apenas existe en España (en USA, si). De esto mejor hablar otro día, porque hoy toca repasar el 2019… aunque lo cierto es que a lo largo del post dejo muchas pistas.

Aunque este post esté centrado en lo profesional, no puedo obviar lo personal porque ambas son vertientes que se retroalimentan. Empecé el año viviendo con mis padres, lo acabo volviendo a vivir en pareja (con cambio de ciudad incluido). Era lo planificado y se ha cumplido. Por cierto, qué agotadoras son las mudanzas… Por intentar hacer todo a la vez (curro, nuevos proyectos, mudanza, atletismo, relaciones personales…) caí en la casilla del estrés como no recuerdo haberlo hecho anteriormente. Me pegué un par de meses con dolores de cabeza recurrentes, empezándome a preocupar. Llegó el verano, descansé y no se han vuelto a repetir. Muy importante aprender de estos episodios. Porque la salud es lo más importante. Porque sin salud no puede haber nada más. Tenerla si que es tener éxito.

Como atleta tras 6 años dejó mi club de siempre (me federé en atletismo con más de 30 años) buscando nuevos retos. Renovarse o morir, amigos.

Pero el año dio para mucho más. Cayeron otros 2 etapas en directo del Tour de Francia, otro Sonorama, casi 2 semanas por Portugal, 3 Campeonatos de España más de Atletismo (Campo a Través de Clubs, Campo a Través de Federaciones Autonómicas y 10K Ruta ¡con medalla por equipos M35!), sumé mi 21ª victoria en carreras populares cuando ya casi tenía asimilado que en 20 me plantaba, arranqué la iniciativa #MB2004 (de momento 56 días sin fallar, mi reto es superar los 365 días… y después continuar), me abrí cuenta en Twitter exclusivamente para mezclar estadística y baloncesto

Entre unas cosas y otras, el último trimestre leí poco y bajé mi media lectora anual. Acabé el año leyendo 19 libros, de los cuales me «volaron la cabeza» especialmente Superpronosticadores y Thinking Basketball.

Tampoco puedo obviar que el año pasado me marqué 3 objetivos, que es obligado repasar.

Crear 3 nuevas webs para mi cartera. Me daría un 2. Creé una, y prácticamente no la he mirado. Volví a cometer el error de apostar por una temática que, aunque parecía rentable, me interesaba 0. También escribí un ebook… aunque más como desahogo que buscando su rentabilidad.

Meditar regularmente: Encadené unos cuantos días consecutivos… y partir de ahí 0. Mucha gente lo recomienda, pero no le acabo de coger el «rollo».

Volver a leer en inglés: Esta si que la cumplí. He leído varios libros, y también he devorado varios artículos en la lengua de Shakespeare. Este año, que acaba de empezar, me he puesto además con audio y video.

Tampoco me fustigo, porque los 2 objetivos en los que fallé en principio no están entre mis retos para 2020.

Creo que con este post ya puedo dar carpetazo al 2019. ¡Que continúe la montaña rusa! ¡Y por muchos años!

Pd: Soy consciente de que este post está influido por el sesgo de disponibilidad (la información y los datos más aceptados, recientes, o prontamente disponibles, son seleccionados con prioridad por nuestro cerebro), ya que estas Navidades he estado leyendo Game Changers. Os lo recomiendo, seguro que aparecerá en mi lista de recomendaciones de 2020 ya que todavía me quedan unas páginas para terminarlo.

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Vivir de ingresos pasivos: lo malo, lo bueno y consejos para sobrevivir

9 años sin nómina dan para muchas vivencias. Impulsado por el carrusel de sentimientos (bajón, subidón, bajón, subidón) que conllevan, me apetece compartir mi visión sobre diferentes aspectos de vivir de ingresos pasivos web. Me refiero a vivir en exclusiva de ello, sin otros empleos que complementen la actividad y de manera regularizada (autónomos, IVA, etc).

Subida progresiva de tráfico, baneo de Google, recuperación...

Subida progresiva de tráfico, baneo de Google, recuperación…

Es habitual leer que los ingresos pasivos son una mina de oro. Escabas un poco (¡a ser posible desde tu portátil a pie de playa!) y cuando encuentras el oro a vivir de las rentas que te lo has ganado. Como suele ser habitual en este tipo de fiebres los que ganan dinero son los que venden las palas (cursos, charlas, libros, etc). Ok, yo también escribí hace años libros sobre el tema pero sus precios de 3 / 4 euros nunca han significado una fuente principal de mis ingresos.

Como habrás intuido tras el párrafo anterior el concepto de ingresos pasivos no me gusta nada, pero usando esa denominación creo que será más sencillo llegar a la gente a la que pienso que le puede interesar este post.

Dividiré mi visión en tres apartados:

Lo malo

Dependes de terceros al 100%

Tus webs son tuyas, pero en los ingresos pasivos siempre vas a depender al 100% de terceros. Empezando por captar tráfico, porque NADIE va a teclear tu url en el Google Chrome (estoy seguro que se pone en Google muchas más veces Marca.com o Marca de las que se teclea Marca.com directamente en un navegador). Un escenario especialmente complicado cuando el proveedor de tráfico en España se reduce casi en exclusiva a Google.

Ok, lo ideal es crear una marca que busque la gente directamente pero eso lo veo más práctico para posicionar (decirle a los buscadores que somos relevantes) que para vender. Casi ninguno somos Ikea o Fnac… ¿pero acaso esas compañías no gastan muchos euros en SEO? Ikea no se conforma con que la gente vaya a su web a comprar, quiere presentar su candidatura como vendedor a cualquier persona del mundo que busque en Google «comprar mesa de ordenador».

Ok, puedes ir a captar tráfico a las redes sociales pero seguirás dependiendo de un tercero. Incluso te puede joder el falso positivo de otro actor inesperado como un antivirus.

La dependencia de terceros es tan brutal que puede condicionar hasta tu modelo de negocio. Sospecho seriamente que es más fácil posicionar en Google páginas destinadas a ser rentabilizadas mediante publicidad contextual (Google AdSense) que mediante afiliación.

Para vender también necesitas proveedores. Más terceros que también te pueden putear (cambian la API de la noche a la mañana y hasta que vuelves a poner todo en orden has dejado de ingresar algunos días) o directamente echar de su programa (lo sentimos, pero vamos a centrarnos exclusivamente en nuestros afiliados más rentables).

Ok, puedes vender tus propios productos (dropshipping, etc)… ¿pero cómo vas a vender más barato que gigantes como Amazon? Ok, la vida no se acaba en Amazon pero… ¿tu marca genera más confianza que Amazon? ¿Vas a realizar el envío más rápido? ¿Tienes una mejor política de devolución? ¿Tu usabilidad es mejor? El pequeño comercio lo tiene complicado a pie de calle, online más. Hace unos meses una persona que montaba pasarelas de pago para tiendas online me comentó que un % muy alto (no recuerdo el número exacto, pero creo recordar que por encima del 50) cerraba SIN LLEGAR A REALIZAR UNA ÚNICA VENTA. Mucho gurú diciendo que o vendes por internet o tu negocio muere, ¿pero han probado lo difícil (aunque no imposible) que es?

Así que o dependes de un tercero o compites directamente contra él. Todas las modalidades tienen pros y contras, pero lo que está claro es que vender siempre es complicado (si no todos seríamos ricos, ¿no?).

Inestabilidad brutal

Google (tráfico), Amazon (ventas), competencia (en número ha crecido de forma exponencial en los últimos años, en calidad casi que también), cambios de modas…


Todo esto obliga a vivir en una estabilidad brutal. Entiendo perfectamente que a esto está expuesto cualquier empresa pequeña o grande (ejemplo: en mi barrio hay un pequeño restaurante siempre concurrido que no creo que estén muy contentos con que en un mes les hayan abierto en locales contiguos un 100 Montaditos y un Telepizza) pero no quita afecte.

Vivir en la incertidumbre

Diciembre me fue muy bien, ¿me asegura eso que enero vaya a ir igual de bien? NO. Y pesa más que que Diciembre sea el mejor mes de ventas todo lo anterior (dependencia de terceros, competencia, etc). Esto a corto a plazo, pero lo puedes proyectar a todas las etapas que quieras (¿me veo a los 50 años haciendo webs en mi casa? si mañana tengo que buscar un trabajo, ¿hasta qué punto valorará una empresa mi perfil multi-herramienta no especializado al 100% en nada?).

Esto me ha llevado últimamente a la siguiente reflexión. Todo el mundo quiere ser Youtuber por esto o esto.

Pero doy por hecho que el día a día de un Youtuber que viva de ello tiene que ser jodido. A todo lo anterior (dependencia, inestabilidad e incertidumbre) se le añade la necesidad de tener una audiencia que alimentar diariamente. Como dice Doble V en una canción «Brusco y cruel negocio del ocio, cuando la gente se aburre de ti… ¡A tomar por!» Apenas sigo a 2 o 3 Youtubers, siendo Outconsumer el único de ellos que vive de su canal (me informa el propio Outconsumer que no vive directamente de su canal). Si lee esto él o cualquier otro Youtuber y mi reflexión es equivocada queda invitado en la zona de comentarios a corregirme. 🙂

Y a todo esto hay que añadirle lo jodido que es que todos estos vaivenes no afecten a la gente que te rodea. Es casi imposible pero lo tienes que intentar. A mi me queda mucho pero creo que con los años voy mejorando.

Y repito que hablo de una persona que vive en exclusiva de esto. Si en tus ratos libres haces webs o videos para sacarte un sobresueldo (y ese dinero no lo necesitas de verdad) y te comes la cabeza al nivel anterior seguramente no te merezca la pena seguir.

Lo bueno

El control de tu vida lo llevas tu

Tu eliges tus nichos, tus modelos de negocio, lugar de residencia, horarios, vacaciones… Posiblemente esta sea la gran ventaja de este estilo de vida. Mientras la actividad sea viable y los ingresos entren este punto es un potente analgésico para combatir los quebraderos de cabeza mencionados anteriormente.

En constante formación

O te mueves & actualizas… o estás fuera del mercado. La complejidad de sobrevivir a este modo de vida te obliga a un proceso de autoformación constante. Lo bueno es que posiblemente esta sea la forma más segura de mantenernos a flote ante un futuro, nos guste o no, imprevisible.

Hay gente que lee mucho, va a muchos eventos, teoriza mucho… pero se mancha poco las manos. En este estilo de vida estás forzado a HACER porque si no no ingresas. El prueba y error de verdad. He visto como me han copiado cosas de mis webs que no funcionaban (y otros me han contado que les ha pasado lo mismo). Han copiado una teoría que la práctica ha demostrado que no funcionaba. Aunque también es verdad que así, partiendo de la copia, también se aprende. HACIENDO.

Dureza mental

No queda otra. No se nace con ella. Pero a base de tropezones se va mejorando. Y es de gran ayuda para todos los campos de tu vida.

Siempre queda algo

Si te despiden o quiebra tu empresa tus ingresos el mes siguiente, al margen del paro, son 0. En este negocio, si has diversificado un poco, la aparición de un nuevo competidor o un cambio de algoritmo será difícil que te deje a 0 el próximo mes.

Al alcance de todos

Aquí no hay barreras económicas de entrada. Expongo mi tiempo (aunque tengo claro que es muy valioso, porque es limitado) y unos euros más para hostings, dominios, autónomos… Si monto un restaurante también expongo mi tiempo… y desde el minuto 1 bastante dinero (local, empleados, adelantos a proveedores…).

Consejos para sobrevivir

Si lo bueno para ti pesa más que lo malo y te animas a llevar este estilo de vida permíteme darte unos consejos para sobrevivir a este estilo de vida.

Ama las métricas

No vendas lo que te gusta a ti, no te guíes (al menos al 100%) por la intuición. Datos. Cada uno a su nivel.

Diversifica

Mi única medicina para contrarrestar la brutal dependencia de terceros es diversificar. Lo ideal es hacerlo a todos los niveles: webs (en estos momentos tengo 8), fuentes de tráfico, proveedores, etc. Pero ojo, siendo realista y teniendo en cuenta que no se puede ser experto en todo. Mi negocio principal es Google + afiliación (Amazon, eBay y algunos más), pero también tengo publicidad contextual (AdSense), acuerdos de pago por impresiones, algún eurillo de venta de ebooks…

La hucha lo más llena posible

No sabes cuándo te va a tocar atravesar un desierto (casi seguro que te va a tocar hacerlo en algún momento) así que la cantimplora siempre lo más llena posible. En bonanza ahorra, lima gastos (hace unos meses re-hice una base de datos gigante siendo el resultado mayor velocidad y menores gastos de hosting). Pero solo quita la grasa sobrante, no te pases y empieces a raspar el hueso. En lo nuclear de tu negocio no puedes escatimar.

Y aquí me planto, que llevo casi 2.000 palabras. Mi idea con este post no es quitarte las ganas de lanzarte a por los ingresos pasivos. Si yo he podido (100% autodidacta, es verdad que mis estudios de Estadística y mi trabajo como programador me han ayudado pero formación reglada en SEO y rentabilización web 0), tú puedes. Además te habrás dado cuenta de que he listado más cosas buenas que malas. Solo busco que veas el cuadro completo. En Youtube, en blogs, en charlas… se muestra muchas veces una realidad incompleta. En la red hay muchas oportunidades. Contempla el cuadro completo y sal a por ellas.

2018: Los números acompañaron, las sensaciones no

2018 trajo cambios. Pasé de vivir en Madrid con mi pareja a volver al pueblo con mis padres. Y por si fuera poco cambio lo anterior, muchos años después volví a tener, durante unas horas al mes, jefe.

Desde 2010 llevaba sin trabajar para terceros, hasta que en 2018 me surgió una propuesta para trabajar como consultor SEO externo de NTS Solutions. La verdad es que la experiencia ha sido positiva y continuaré colaborando con ellos en 2019. Otra manera de trabajar, nuevas problemáticas, desafíos diferentes…

No ha sido un buen año, en lo referente a ingresos, para mi cartera de webs. Una tendencia que ya apareció en el último trimestre de 2018 y que no he sido capaz de revertir.

Si repaso algunos objetivos profesionales que me marqué a finales de febrero me deja muy frío lo conseguido. Esto me planteé:

Introducir nuevas estrategias en mi hoja de ruta: Fui agresivo con un 80/20 que no ha terminado de salir bien. Eso si, pagué por formación online en busca, entre otras cosas, de estas nuevas estrategias. A excepción del 80/20 de momento nada demasiado «rompedor».

Probar nuevas herramientas: He probado alguna cosa pero no he encontrado nada que me haya maravillado. No tengo claro si en este apartado o en el anterior debería mencionar que empecé a pagar por contenidos a terceros.

Crear nuevos proyectos: Quizás mi gran punto negro. Pasé horas valorando opciones y no encontré el Santo Grial. Posiblemente caí en la parálisis por análisis. Aquí radica, como explicaré más adelante, uno de mis grandes objetivos para 2019.

No descarto traspasar alguna de mis webs más antiguasLlevo meses, incluso años, con esto en la cabeza pero no me he puesto en serio. Creo que todo parte de que los proyectos de los que me quiero deshacer no están muy boyantes ahora mismo y pienso que es mejor tratar de resucitarlos antes de tratar de venderlos. Y cómo siempre tengo algo más urgente, pues aquí sigo encallado.

Como resumen, teniendo en cuenta los ingresos de mis proyectos propios más los de consultor SEO externo y que me he ido de Madrid, el balance de ingresos menos gastos es más positivo que nunca. Pero no eso no ha sido óbice para que la incertidumbre haya seguido siendo fiel compañera.

También me dio tiempo para hacer otras muchas cosas. Busqué un nuevo aire a este blog, escribí el guión de una novela (está en un cajón, después de darle varias vueltas y meter bastantes horas no me acaba de convencer lo que tengo), participé en 3 concursos de literatura, debuté en Carreras de Orientación, vi 3 etapas consecutivas del Tour de Francia a pie de carretera, cogí un avión (2 veces. Pd: me da bastante respeto volar), conocí Munich y Berlín, fui a 2 festivales de música de estilos casi opuestos, viví 24 horas sin electricidad al estilo Ben Falk, leí 25 libros (recomiendo «Armas de titanes» de Tim Ferriss, las novelas «El Paciente» y «El socio» y el libro deportivo «La milla perfecta») y 3 cómics («Kobane Calling»)…

Un párrafo para mencionar que 2018 ha sido un año increíble como atleta. Firmé las 2 mejores marcas de mi currículo (8:56 en 3000 PC y 32:14 en 10.000 en asfalto), hice mi mejor puesto en un Campeonato de España de Campo a Través de Clubs (133º, aunque me quedó un sabor amargo porque un error táctico me lastró bastantes puestos) y gané 5 de las 7 carreras populares en las que participé. He trabajado mucho para llegar en forma al primer trimestre de 2019 en el que están mis objetivos de esta temporada. Las sensaciones son buenas. 😉

Como balance global de 2018 decir que durante muchos tramos noté falta de energía. Puede sonar místico pero, es la verdad. Creo que ha influido mucho la parte emocional. Estoy con esto a ver si me ayuda. También sigo trabajando en darle más valor a lo conseguido. ¡En todos los campos! No es fácil.

En realidad al año tendría que darle como mínimo un notable alto porque la salud me respetó… aunque una otitis rompió mi racha de más de 5 años sin ir al médico (grrrr!).

A diferencia de otros años voy a marcarme 3 objetivos para 2019 y escribir su por qué:

Crear 3 nuevas webs para mi cartera. Valoré varias ideas pero no implementé ninguna. Una de ellas quiero que sea un MFA que me sirva para mejorar mis habilidades con AdSense. Este negocio es demasiado difícil como para obviar el «prueba y error». No es buena señal que mi portafolios esté bastante envejecido con webs creadas en 2004, 2009, 2010 (2), 2014, 2015 y 2017.

Meditar regularmente. En 2018 tuve periodos en lo que medité regularmente … pero acabé perdiendo el hábito. En el momento de escribir estas líneas llevo 8 días consecutivos meditando. Busco con esto aumentar mis niveles de energía.

Volver a leer libros en inglés. En 2018 volví a leer bastantes libros, pero ninguno en inglés como había hecho los años anteriores. Ya estoy con «Showboat: The Life of Kobe Bryant«. Un personaje del que conozco bastante su contexto lo cual siempre ayuda. La combinación de internet e inglés da acceso a cualquier conocimiento. La primero lo domino, en lo segundo me queda bastante margen de mejora.

En resumen, llevo más de un año con la sensación de necesitar nuevos cambios. Para 2019 el objetivo es encontrar el camino adecuado que me haga sentir el tanque de energía más lleno. Y para ello son necesarios cambios tanto a nivel profesional como personal. En algunos la decisión está tomada y puede sorprender a algunas personas, pero no quiero anticipar nada por no ser 100% seguro. Además de deshacer el camino, como ya estaba planeado desde el minuto 1, y volver a Madrid con mi pareja.

La mejora en 2019 no tiene que llegar por una cuestión de más esfuerzo, sino de trabajar en el lugar correcto. En definitiva el Work smarter, not harder que luzco en la cabecera de mi Twitter.

Hay que seguir en la lucha. En todos los aspectos. A por ello.

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Démosle valor a nuestros logros

El pasado fin de semana estuve en Zaragoza. Una ciudad en la que he vivido, en distintas etapas, 10 años. Yendo a recoger el dorsal para una carrera en la que participaría al día siguiente pasé por la entrada al parque al que iba a correr en mis últimos años allá y, no se por qué, me vino a la cabeza el siguiente recuerdo.

Tras muchos años de práctica ininterrumpida dejé de jugar al baloncesto un mes de Octubre de comienzos del siglo XXI (no recuerdo el año exacto). Una fecha un poco rara, pero tuve que disputar un partido de aquella temporada para darme cuenta de que lo mejor era dejarlo porque no me sentía lo suficientemente motivado. Simplemente renové con mi equipo por no dejar de practicar un deporte que me había acompañado cada semana desde los 11 años.

Aunque jugaba al baloncesto siempre me gustó correr y, en aquellos años, cuando no coincidían con mis partidos corría las 3 carreras que había en mi pueblo. Cuando me retiré del baloncesto, aquel Octubre quedaba algo menos de un mes para que se disputara una de aquellas carreras y, como no tenía otros retos deportivos, me planteé hacer una pequeña preparación. Con esa idea salí un día del trabajo y fuí al parque a hacer series, algo que casi nunca había hecho. El resultado fue que el flato me impidió terminar el entrenamiento que tenía en mi cabeza. Simplemente mi cuerpo estaba adaptado a otro deporte. A partir de ahí empecé a correr de manera más tranquila y participé en aquella carrera en la mitad del pelotón.

Vuelvo al pasado fin de semana. Cuando pasé por la zona por la que años atrás entraba corriendo al parque se me escapó una sonrisa al darme cuenta de que, varios años después, he ganado las últimas 4 ediciones de aquella carrera.

Lo jodido es que, siendo sincero, esta 4ª victoria tampoco me ha hecho una gran ilusión. Simplemente me tomé la carrera como otro test de preparación de cara a los Campeonatos Navarros de Campo a Través. Pero al venirme a la cabeza aquellos recuerdos me di cuenta de que, si aquella noche en el parque de Zaragoza, alguien me hubiera dicho que iba a ser capaz de ganar esa carrera, aunque fuera una única vez, no me lo hubiera creído.

Ya escribí una vez por aquí que siempre soñé con ganar alguna de las carreras de mi pueblo. En el momento de escribir estas líneas llevo 4 Amimets, 2 San Silvestres y 3 Mejanas y parece hoy día que no les doy ya gran valor.

Y ese es el problema con el que choco habitualmente: el de no darle valor a cosas que logro. Ya sea ganar una carrera o mantenerme, año tras año, como autónomo.

Cuando se alcanza un objetivo parece sencillo, pero hay mucho trabajo detrás como para no valorarlo como se merece. Simplemente copio una parte de un diario que llevo como corredor para darme cuenta del esfuerzo invertido:

“Estoy exhausto. Posiblemente más a nivel mental que físico. Con muchas dudas de si tiene sentido estas palizas que me estoy dando. De si toda esta ingente cantidad de tiempo la podría aprovechar en hacer otras cosas más productivas.”

Así que lo dicho. Démosle valor a las cosas que nos esforzamos por conseguir.

Pd: Pude ganar la carrera de Zaragoza (4.000 corredores). Estoy tratando de valorarlo lo máximo posible porque nunca pensé que pudiera ganar una carrera en la ciudad en la que viví tantos años. En la ciudad en la que posiblemente comenzó, aquella noche en el parque y sin darme cuenta, mi etapa como atleta.

Proyectos que fracasan (VIII): RuedasBicicleta.com

Una vez más vengo al blog a diseccionar un fracaso. «El arte de vencer se aprende en las derrotas» dicen. Aquí puedes encontrar otros.

En esta ocasión traigo RuedasBicicleta.com, un proyecto que ha durado un par de años en el que los ingresos prácticamente ni han cubierto gastos de hosting y dominio.

La idea surgió tras darme cuenta de lo que a muchos ciclistas, sean del nivel que sean, no les «duele» gastar en sus bicicletas. Para segmentar un poco me metí en el nicho de las ruedas. Y es que una trasera y una delantera de gama media/alta enseguida se van a los 400/500 €.

La enfoqué a Amazon, porque es la tienda que mejor convierte y con la que más acostumbrado estoy a trabajar, y ahí radicó mi primer gran error. Se suele decir que si un producto existe es porque se vende, pero hay que ir un poco más allá.

Mi experiencia me dice que el precio es muy importante a la hora de elegir un nicho de afiliación. Si es bajo ingresarás poco (ya me pasó), si es alto los usuarios rastrearán por toda la web buscando el mejor precio y o estás con un partner que asegura precios muy muy competitivos (el cual no era Amazon en este caso) o estás «vendido».

Ruedas de bici se venden muchas, no hay duda, pero no en Amazon (que no tengan apenas opiniones es bastante significativo). Existen otros proveedores más baratos, los cuales algunos no tienen programa de afiliación o lo tienen pero no quieren trabajar con webs pequeñas como la mía. ¿Resultado? Conversión bajísima.

Además al ser un proyecto muy de nicho (poco potencial de tráfico) no se podía complementar con Adsense. No pasé de las 100 visitas/días. Es verdad que no hice inboud para tratar de captar más tráfico, ya que no le veía gran futuro y preferí invertir esos recursos en otros proyectos.

Tampoco ayudó el ser una temática no conocida por mi. En los últimos meses cojo la bici todas las semanas pero no entiendo de ruedas. Siempre es mejor comprender tu negocio, además de ayudarte a mantener la motivación.

Tras el postmortem me sacó de la cabeza este proyecto. Toca explorar otras opciones.

2017: Disfrutar el momento evitando la complacencia

Hacer un balance de 2017 sin caer en el sesgo de disponibilidad (los datos más recientes tienen prioridad en nuestro cerebro) me ha resultando complicado.

A nivel laboral el año ha sido bueno (pero el último trimestre más flojo de lo previsto), en lo deportivo he ganado 3 carreras en las últimas semanas del año (pero los objetivos de la temporada llegan ahora) y a nivel personal… 2018 traerá bastantes cambios.

En lo profesional he acabado el año con malas sensaciones, fundamentalmente porque un par de mis webs más antiguas han pinchado un poco y eso repercute en mis balances. El primer semestre del año muy bueno, el segundo mejorable.

Lo bueno es que en Julio monté otra que va acumulando los suficientes datos para ser optimista. ¡Las próximas Navidades debería darme grandes alegrías!

Tras releer los balances de otros años me doy cuenta que el año ha sido bueno. Y caigo otra vez en el mismo error: no saber disfrutar el momento. Ok, hay indicadores que no van bien pero hay que ver el cuadro completo… sin que eso lleve a caer en la complacencia. Porque otra cosa que he estoy intentando que no se me olvide es lo difícil que es luchar contra las verdades incómodas…

Independientemente de los balances económicos lo que más satisfecho me deja es la experiencia que voy acumulando en internet. Siempre podré mejorar, pero cuando asisto a cursos y charlas compruebo que estoy bastante actualizado. Si un día doy por concluida mi aventura en solitario tengo bagaje que aportar a otras empresas.

Pero el año dio para mucho más. Dejé de escribir mi blog en el Diario de Navarra porque me cogí unas vacaciones en verano que durarían hasta que ellos me dijeran y no volvieron a contactarme, me afané en dormir más (pocas siestas perdono), creé la primera página en Wikipedia de un familiar mío y también su web, volví a comprobar que es buena idea invertir en formación, leí 24 libros y 3 cómics (destaco Nunca te pares, Superpoderes del éxito para gente normal, Patria, La sirena de Gibraltar, Contrarreloj y Los cuerpos extraños), estuve en 3 festivales de música con amigos, volví a jugar un partido de baloncesto con marcador y árbitros, hice 2 escapadas a Francia, conocí en mayor profundidad Navarra…

El atletismo también cundió. Aunque no alcancé mis objetivos competí en otro Campeonato de España de Campo a Través de Clubes, metí la pata con Teledeporte retransmitiendo en directo, trabajé la velocidad para celebrar que pasaba a categoría Veterano (combatiendo el cliché de que la velocidad es para los jóvenes), gané Amimet (3ª vez) y la San Silvestre de Tudela (2º), hice la mínima para el Campeonato de España de Pista Cubierta en 3000….

Y muchas horas compartidas con la gente a la que quiero de verdad. Esto y la salud que no falte. Lo demás debe estar en un segundo plano.

La montaña rusa no parará en 2018. Ni para mi, ni para ti.

Proyectos que fracasan (VII): TusLecturas.com

Llevaba tiempo sin engordar esta serie. No ha sido porque todos mis proyectos vayan como tiros, pero a más de uno que ha estado en el alambre le he dado una nueva oportunidad incorporándole reajustes. Ya lo dijo Einstein: «locura es seguir haciendo siempre lo mismo y esperar resultados diferentes«.

Con TusLecturas.com también he estado tentado de darle una nueva oportunidad, pero creo que lo mejor es cerrarla porque aunque es rentable (mínimamente rentable, pero lo es) prefiero centrarme en mis webs core.

Como sugiere Tim Ferriss en su Manifiesto del margen «invierte en duplicar el rendimiento de las zonas fuertes en vez de tratar de mejorar las que no lo son» .

Lógicamente antes de cerrar hay que hacer un análisis de qué ha fallado y sacar conclusiones que sirvan como aprendizaje. Toca ser crítico:

Los libros dejan comisiones bajas, algo crucial es un proyecto centrado en la afiliación. Además a la conversión no ayuda que sea un producto que se pueda tener sin pagar (bibliotecas, préstamo entre particulares, pirateo…). Aquí las palabras clave comerciales (mejor…) no está tan claro que acaben siendo transaccionales.

Monté la web con la idea de crearla y olvidarla. Hoy en día con el Freshness complicado. Además apenas he conseguido comentarios que ayuden al Freshness (los usuarios solo suelen comentar a cambio de solucionar dudas o material regalado como ocurre en los Top comentaristas de Amazon). Al no ser prioritaria para mi tampoco he optimizado otras aspectos como su velocidad de carga. Todo esto ha sido causa importante de la caída de tráfico de estos últimos meses.

El ansia de G por ser juez y parte de sus búsquedas tampoco ayuda.

En otra web que tengo relacionada con los libros tengo una landing que convierte muy bien y pensé que sería rentable replicarla en TL.com. No funcionó porque los usuarios que llegan a ambas webs buscan cosas diferentes. Lo que funciona en una web no tiene porque hacerlo en otra.

Como remate esta semana le oí decir a un librero que cada vez se publican más libros y se lee menos. No ha sido un motivo decisivo pero…

Toca centrarme en el resto de mis webs. Trabajo no me falta. 🙂

Al hilo de esto último, una de las cosas que me planteo para 2018 es vender alguna de mis webs. Incluidas algunas de las que más ingresos me reportan. Con algunas temáticas llevo muchos años y tengo ganas de oxigenar la cabeza. También de redoblar esfuerzos en determinados proyectos, explorar nuevos caminos…

Diplomado en Estadística (llenando mi mochila de autoconfianza)

Se lo he contado muchas veces a gente de mi entorno. Entre las cosas que he logrado en mi vida siempre destaco haber aprobado la Diplomatura de Estadística de la Universidad de Zaragoza. Echo la vista atrás y le doy mucho valor a haber sacado adelante una carrera que contaba con asignaturas como Álgebra, Análisis Matemático I, Análisis Matemático II, Estadística Matemática, Muestro Estadístico, Investigación Operativa, Modelos Lineales o Análisis Multivariante.

Ayer se lo volvía a contar a una persona delante de una taza de café. Apenas unas horas después escuchaba a la Psicóloga Patricia Ramírez decir lo necesario que es contar con confianza en uno mismo para alcanzar los objetivos que nos marcamos. Y de que para generar autoconfianza se necesita saber qué se lleva en la mochila. ¿Cómo logré aquel éxito? ¿Perseveré? ¿Cuando me caí me levanté? Hay crear nuestro propio fichero de éxitos para tirar de él cuando sea necesario.

Para estas cosas viene bien un blog personal, porque escribir ayuda a ordenar las ideas.

Volvamos a Estadística. Si la carrera en si tenía su complejidad el contexto no ayudaba. Llegué a la Universidad de Zaragoza con un año de retraso tras haber repetido 2º de Bachiller con 2 o 3 asignaturas sueltas (han pasado más de 15 años, la memora empieza a fallar) entre las que se incluía… ¡matemáticas! En mi 2º de Bachiller Bis aprobé bien las Matemáticas y en Selectividad saqué mi mejor nota de todas en esta materia.

Después de bastantes dudas de si optar por una carrera universitaria o por un grado superior me decanté por la primera. Elegí Estadística. A pesar de aquel primer «resbalón» académico siempre me atrajeron más los números que las letras. Años después un compañero de Instituto me dijo que le sorprendió mi elección porque las matemáticas siempre se me habían dado mal. Otra reflexión: si no confías en ti mismo nadie lo hará.

Los comienzos fueron desalentadores. El primer año aprobé una asignatura… y poco tenía que ver con las matemáticas (Fundamentos de Informática).

Estuve muy cerca de «tirar la toalla». Pero me di un año más (más bien me lo dieron mis padres porque fueron quienes corrían con los gastos). Este nuevo comienzo también empezó mal. En Febrero cogí una enfermedad que no me permitió presentarme a los exámenes del primer cuatrimestre. Curso y medio y seguía con una asignatura aprobada. Desalentador.

Pero por fin la situación empezó a remontar. En junio aprobé alguna asignatura y en septiembre sumé nuevos éxitos. A partir de ahí ya la inercia positiva se mantuvo hasta que finalicé la Diplomatura.

Es cierto que me costó 5 años y medio (me examiné en la convocatoria de enero 2007 de Estadística Matemática, la última asignatura que me quedaba) pero en ese periodo también obtuve un Máster de Bases de Datos e Internet. Si descuento el primer año y medio en los otros 4 saqué una Diplomatura de 3 años (menos la asignatura que había aprobado anteriormente) y un Máster de un año. ¡Nada mal!

Recapitulando. Empecé mal (un aprobado en un año), continué mal (enfermedad en el primer cuatrimestre)… pero, con trabajo y sacrificio, acabé logrando el objetivo en un plazo de tiempo respetable.

Nota mental. Cuando el objetivo se pone «cuesta arriba» y la tentación de «tirar la toalla» está ahí se puede remontar la situación. Diplomarme en Estadística se puso complicado pero lo logré. No olvidar.

Mi caso no es único. Seguro que tu también has logrado «hazañas» similares. Te invito a que hagas este mismo ejercicio. Llenar la mochila de autoconfianza siempre es una buena idea. 😉