¿Por qué cambiar mi inestable trabajo por otro falsamente estable?

Últimamente sufren turbulencias algunos de mis proyectos en internet. Aunque también es verdad que la tranquilidad, prácticamente, nunca existe. Lógico. Mi sueldo depende de muchos factores, y lo peor es que muchos no los puedo controlar (cambios de algoritmo en buscadores, caídas en momentos inoportunos de servicios que uso de terceros, competencia que aparece por cada esquina… ¡hasta me afectó hace unos meses un falso positivo de un Antivirus!).

Esto te hace vivir en un equilibrio permanente que en ocasiones provoca en uno ganas de buscarse algo más estable. Pero cuando se me pasa el “calentón” me doy cuenta de que, ¿quién puede presumir de tener un trabajo estable hoy en día?

Al final, mis mismos problemas también les afectan a las empresas. Si no que se lo pregunten, por ejemplo, a todos los que empleados que han sido despedidos por sus empresas a partir de 2.011 debido a todos los cambios que ha venido implementando Google en su algoritmo.

Pero, obviamente, está situación no se circunscribe únicamente a internet. Incluso los intocables funcionarios están a un cambio de ley de dejar de serlo. ¡Ni un rey puede estar tranquilo hoy en día! 🙂

Asumámoslo. Nos guste o no, nos toca vivir una época en la que prácticamente nadie va a poder presumir de que su trabajo es completamente estable. El mercado cambia, profesiones y negocios mueren a la vez que nacen otros, líderes del mercado que en pocos años se hunden (¿que levente la mano quien pensara hace unos años que el MSN Messenger iba a estar prácticamente muerto hoy en día?)…

Por eso, ¿para qué cambiarme de acera si esta inestabilidad que tanto me desgasta, al menos en ocasiones, la cambiaría únicamente por una falsa estabilidad?

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