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La suerte

¿Existe la suerte? Me decanto por el no. Está claro que se pueden tener golpes de suerte, pero la vida de las personas no está marcada por la suerte. Muchas veces decimos alegremente “que bien le va a esa persona, que suerte tiene”… pero detrás de una privilegiada posición suele haber trabajo duro.

Sobre todo esto llevo reflexionando los últimos días, ya que un par de golpes de suerte me han hecho cumplir uno de mis objetivos invernales. Y aunque era un objetivo que me marqué como atleta, creo que es extrapolable a todas las facetas de la vida (profesional / laboral incluida, por supuesto).

Me remontaré 20 años atrás. Por aquellos tiempos jugaba a baloncesto, y empecé a ser convocado por la selección Navarra de baloncesto. Entrenamientos dominicales, alguna concentración veraniega y un par de partidos amistosos. Mi pico como jugador de baloncesto fue a los 16 años (es triste reconocerlo, pero de ahí en adelante mi nivel se estancó e incluso decreció), temporada en la que el Campeonato de España de selecciones Autonómicas se disputaba precisamente en Pamplona. Pero por una serie de circunstancias mis padres decidieron que dejara la selección y me quedé sin defender a mi comunidad en un Campeonato de España. Entendí la decisión pero la espinita quedó ahí. Todavía guardo el recorte de periódico en que el seleccionador navarro decía que la selección que Navarra presentó a aquel campeonato no estaba formada por los mejores jugadores de la comunidad. Quizás no lo decía por mi pero me sentí aludido.

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Salto al verano de 2015. Ya llevo un par de temporadas federado como atleta. Acuerdo con mi club preparar el cross largo para tratar de ayudarles a lograr la clasificación al Campeonato de España de Campo a Través de Clubes. Una idea comienza a rondar por mi cabeza: ¿sería posible 18 años después sacarme aquella espina y representar a Navarra en un Campeonato de España? Unos meses antes me había quedado a unos 50 segundos del último seleccionado en el Campeonato de Navarra de Cross Largo. El reto era ambicioso pero, ¿por qué no intentarlo?

Desde finales de Agosto me puse a entrenar con ese objetivo en la cabeza. Mucho entrenamiento, más que nunca. El objetivo llegar lo más fuerte posible a la prueba clave y con mi mejor actuación posible tratar en un solo golpe de clasificar a mi club para el Campeonato de España y ser seleccionado por Navarra. Por el camino decidí participar en todas las pruebas del calendario Navarro de Campo a Través como preparación y además para darme un poco a conocer (mi nivel no está entre la élite navarra por lo que fuera de mi ciudad nadie me conoce como atleta).

El día llegó y yo saqué todo lo que había “cosechado” en los anteriores meses de duro trabajo. Suficiente para cumplir con el objetivo de mi club, pero (yo pensaba que) insuficiente para ser convocado para el Campeonato de Selecciones Autonómicas.

2 semanas antes de la disputa del Campeonato de España me comunicaron que había sido seleccionado. Me quitaba la espina. Cerraba el circulo. Defendería a Navarra en un Campeonato de España 18 años después.

luis-clausin-navarra-2016La suerte me acompañó. Varios atletas navarros renunciaron por diversos motivos a participar y además el Campeonato de España se iba a celebrar cerca de nuestra comunidad lo que provocaba que Navarra convocara a más atletas de los que suele llevar cuando el viaje incluye más comidas y alojamiento).

Quizás pienses que me contradigo. Comencé diciendo que no creía en la suerte para acabar reconociendo que un par de golpes de suerte posibilitaron que alcanzara mi objetivo. No te quedes en la superficie. Entrené más que nunca, peleé en cada una de las pruebas del campo a través navarro, creí en mis posibilidades… Aboné el terreno y luego la suerte puso el broche final. Sin lo primero, ya podía tener toda la suerte del mundo que no iba a ser convocado. La confirmación del “cuanto más trabajo más suerte tengo”.

Pd: Al final únicamente puede acabar en el puesto 119 de los 130 llegados a meta. Seguro que los 118 que me precedieron entrenaron más y mejor que yo en los últimos años. No lograron una mejor clasificación porque tuvieron más suerte que yo. 😉

Un año complicado a nivel profesional

Como webmaster independiente / autoempleado / emprendedor / llámalo como quieras me costó arrancar, viví unos buenos años para después (en 2014) iniciar una lenta caída que se ha acentuado de forma significativa en 2015.

Releyendo el post «Seguir emprendiendo o buscar trabajo» que escribí a estas alturas del año en 2011 me veo en una situación algo similar. No tan extrema (a corto plazo todavía no me planteo buscar trabajo) pero si en una zozobra parecida.

En estos momentos en mi portafolio de proyectos hay de todo. Entre las webs que me han dado de comer estos últimos años hay una que cae (y aquí radica el problema, que cae la principal pata de mis ingresos) y otras dos que se mantienen muy dignamente (incluso mejor de lo esperado).

En 2015 he lanzado 2 nuevas. Una esta Navidad me ha dado importantes alegrías y la otra promete buenas noticias (de momento apenas ingresos, ya que únicamente tiene un trimestre de vida). Sois el futuro. Confío en vosotras. No me falléis. 😉

Parece que de verdad estoy de nuevo en 2011. Entonces escribí cosas como «Muchas horas, mucho “comecocos”, mucha incertidumbre…» algo que a día de hoy se ha vuelto a instalar en mi día a día aunque posiblemente en dosis menos acentuadas gracias a la experiencia adquirida en estas lides.

También escribí «Quiero pensar que si sigo empujando seguiré mejorando hasta alcanzar mis objetivos». Y 12 meses… ¡Objetivo cumplido! Conozco el camino, lo hice una vez, ¿por qué no iba a conseguirlo de nuevo?

Ok, hay (mucha) mas competencia que en 2011… pero yo tengo 5 años más de conocimientos. Y muchos de ellos de los de prueba y error, que son los mejores.

2015 no ha sido el mejor año profesionalmente. Pero dejó grandes momentos a nivel personal. Un nuevo Tour de Francia, otro Sonorama, una semana por el sur de Francia, bodas de algunos de mis mejores amigos, triunfos en carreras, conciertos apoteósicos, libros que me engancharon al máximo, mi salida de Facebook… Y sobre todo, lo más importante: conté con salud para disfrutar del camino.

¡A por el 2016!

 

Un cierre de 2015 para el recuerdo

Aunque este no es un lugar para contar mis batallitas como atleta, en ocasiones hago pequeñas excepciones. Cosas de los blogs personales.

Creo que la ocasión lo merece, ya que el pasado 2015 lo cerré haciendo lo que todo corredor sueña: ganar una San Silvestre. Obviamente no vencí una prueba de tanto nivel como la conocidísima San Silvestre Vallecana, pero me impuse en la de mi pueblo. Algo muy especial para mi teniendo en cuenta que llevo en torno a 25 años cerrando el año disputando la prueba.

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Multitudinaria a su nivel gracias a los más de 2.000 participantes que se pusieron el dorsal para despedir 2015 corriendo. Caótica también por la estrechez de la salida y las tapones de corredores doblados que me obligaron a tener que pararme en el tramo final a pesar de ir acompañado por la moto que abría carrera.

En este blog pueden encontrarse datos que demuestran la importancia que esta prueba tiene para mi. Por ejemplo cuando hacía públicos a través de este blog mis objetivos personales para cada año en 2010 entre ellos estaba clasificarme en la prueba entre los 15 primeros. No lo conseguí.

Otra muestra. Cuando gané mi primera Vuelta a la Mejana en 2014 reconocí que a mi entorno les había comentado que ganar una de las principales carreras de Tudela era mi máxima ilusión. Con la victoria en la Mejana creí haber alcanzado mi techo. Pero en 2015 he podido vencer en las 3. Primero repetí triunfo en la Vuelta a la Mejana, hace mes y medio vencí Amimet y finalmente la tarde de Noche Vieja me impuse en la San Silvestre Tudelana. Si me lo hubieran dicho hace no tanto no me lo hubiera creído.

El objetivo de este post no es hinchar mi ego. Simplemente quiero reflexionar sobre lo conseguido a través de la escritura. Porque muchas veces vamos (voy) por la vida demasiado deprisa y no nos paramos (me paro) a saborear las pequeñas victorias.

Pero siempre sin olvidar que la vida sube y baja. A todos los niveles. En el atletismo ahora estoy arriba pero llegarán periodos de mayor zozobra. Entonces será el momento de no bajar los brazos y seguir en la lucha. Y esperar que vuelva a soplar el viento a favor.

Mi sueño como corredor era ganar una popular en mi pueblo. He ganado las 3 que llevan décadas celebrándose, las que corría de pequeño cuando ni me planteaba formar parte de un club de atletismo.

Creo que me he ganado parar un momento a saborearlo. Porque detrás de estas victorias hay mucho trabajo (de los 365 días de 2015 entrené 317). Y mucho apoyo de mi entorno. La paciencia de mi novia para aguantar que no puedo salir el sábado por la noche porque al día siguiente compito o tengo que entrenar fuerte, la de mis padres cuando estoy en su casa para adaptarse a comer pronto porque por la tarde quiero entrenar con luz solar, la de mis amigos que me llevan a competir en pruebas que muchas veces salen mal o la de el club al que llevo 3 años perteneciendo que siempre me ha tratado genial.

Como dije que en mi post anterior sobre correr, el esfuerzo (mío y de mi entorno) ha tenido recompensa.

Pero tampoco es momento de caer en la autocomplacencia. Los campeonatos navarros de campo a través ya están casi aquí, y desde agosto son el principal objetivo de mi campaña invernal atlética. ¡Voy a por ellos con las pilas 100% cargadas tras este cierre de 2015 para el recuerdo!

Foto: Jose Miguel Elizondo Ostivar.

10 tweets de 2015 a recordar

Un gran volumen de la conversación virtual se ha trasladado en los últimos años de foros y blogs a redes sociales y WhatsApp. Aunque prefiero los primeros he de reconocer que yo también me he ido desplazando paulatinamente (básicamente por comodidad) a los nuevos canales.

La “nueva” conversación no es de menor valor. Simplemente es diferente.

Aprovechando la excusa del último día del año refresco por aquí varios tweets que no quiero que el 2015 se los lleve de mi cabeza.

Profesionales:

Personales:

Tocado, pero no hundido

Los últimos tiempos no venían siendo los mejores para mis proyectos en internet. Meses de bajadas, no fuertes pero si permanentes, de mis ingresos. A nadie le gusta caer, por muy lentamente que sea. Lógicamente trabajaba por revertir la situación, pero notaba que estaba cansado. Necesitaba vacaciones. Más que en los últimos años. 3 semanas me di. Necesita recargar pilas.

Durante los días de descanso me conecté varios días para resolver dudas en ZapatillasRunning.net, actualizar los fichajes de MueveteBasket.es, tener un poco al día mi bandeja de correo electrónico… Poco más. Intuía poca actividad pero lo achacaba al mes de Agosto. Un día antes de que comenzará «oficialmente» mi curso 2015/16 tracé mi hoja de ruta. Tenía ganas. Me había regenerado. Estaba preparado para la nueva batalla.

Pero a los 30 minutos de mi primera jornada trabajo de la temporada… ¡zas! Repasando gráficas comprobé que mi principal web había sido penalizada por Google durante mis vacaciones. Duro, muy duro, golpe para empezar.

Si venía de meses malos, la situación ahora empeoraba. Tocado, PERO NO HUNDIDO. No es mi primera penalización… ni la segunda. De las penalizaciones se sale. Y hasta a los grandes les pasa. La teoría la sabemos todos, pero en la práctica antes o después se hierra.

Hay que seguir. No he llegado hasta aquí para que Google (o la competencia, o…) me haga ahora bajar los brazos. Ya he estado abajo en otras ocasiones, y en peor contexto (menos fuentes de ingreso web, menos ahorros para aguantar «vacas flacas»… y sobre todo menos conocimientos). Levantaré la penalización, revitalizaré otros proyectos y volverán las «vacas gordas».

Así es la vida de las personas que nos dedicamos a los famosos ingresos pasivos. Inestabilidad, golpes, bajones… pero también flexibilidad, llevar las riendas de tu vida, trabajar en sectores que uno le gustan… El que quiera dedicarse a esto que tengo en cuenta los dos lados de la moneda, no solo el bueno.

Seguimos en la pelea. 😉

Por qué he abandonado Facebook

Poadios-facebookr fin, he dado el paso. Llevaba tiempo pensando abandonar Facebook, pero fin lo he hecho. Este artículo me dio el empujón, aunque tenía otros muchos motivos para hacerlo. Comparto a continuación algunas de mis motivaciones para abandonar el universo Zuckerberg:

Pérdida de tiempo. Hay que eliminar el ruido y centrarse en lo importante. Reconozcámoslo, la mayor parte del tiempo que se pasa en Facebook es cotilleando la vida de terceros. Aldraguear siempre lo vamos a hacer, pero prefiero hacerlo en el mundo real. Prefiero no quemar mis ojos delante de la pantalla con esta actividad.

– Cada vez me gusta más ser anónimo en lo referente a mi vida personal. E intuyo que no soy el único. ¿Si no por qué cada vez más hay más usuarios en Facebook que no usan su nombre real (yo en mi última etapa era Iam Luis)? Para mi carrera profesional manejaré LuisClausin.com y mi cuenta de Twitter.

– Recientemente escuché a un psicólogo decir que las redes sociales estaban generando cada vez más personas infelices. Los triunfos gusta mucho pregonarlos en el muro personal, pero lo fracasos o simplemente las tareas aburridas (lavar los platos, etc.) no. Muchas veces Facebook parece una reunión en la que solo se admiten triunfadores.

– Yo mismo he caído en lo anterior (anunciar que he ganado una carrera de barrio por ejemplo) y luego me he sentido culpable. No me compensa.

– Facebook ya solo muestra en torno al 10% de las publicaciones a las que me he suscrito. Eso si, publicidad segmentada toda.

– Lo anterior me alienta como webmaster a que los canales de mis webs en Facebook estén medio abandonados… Aún así mis canales en Facebook los mantengo… que nunca hay que cerrar este tipo de puertas en lo profesional.

¿Solo a mi me parece hiper abusivo que únicamente por subir una foto a Facebook la red social se quede con los derechos de la misma? La broma de mis derechos de imagen los tiene Facebook es divertida, pero si lo piensas un poco ya no lo es tanto…

– Me ahorro tener que aguantar cosas como no me has aceptado como amigo en Facebook, solo escribes sobre tus carreras, no me etiquetes en las fotos que salgo mal…

– La locura multicanal. Unos te contactan por Facebook, otros por Twitter, correo electrónico, móvil, WhatsApp… En este sentido me parece bastante cuerdo cerrar un canal.

– Que se me agregara a Facebook gente que prácticamente no me saluda por la calle me desconcertaba. Otra cosa que me ahorro.

– Sinceramente, no creo que me pierda mucho. Es verdad que no todo es ruido, siempre hay cosas interesantes… pero en este mundo multicanal en el que vivimos si algo es realmente importante ya me llegará por otro lado. Seguro.

Podría seguir pero… creo que ya os hacéis una idea clara de por qué he dejado Facebook ¿no? 🙂

Fuente de la foto: ounae.com.

Ser pequeño en internet también tiene ventajas

Hace un par de semanas hablé en este mismo blog sobre, en mi opinión, por qué cada día es más complicado vivir de internet. Todo lo que expliqué era basado en mi experiencia, la cual creo que está más asociada al autoempleo que a lo que se suele entender como emprendimiento. Y es que en mi aventura hasta el momento viajo solo y por tanto no tengo que pagar nóminas (aparte de la mía, claro), no hay oficina (mi casa), no hay inversión (ni por tanto, afortunadamente, gente esperando dividendos)…

Estas líneas no son para hablar de las virtudes del autoempleo (ya lo fueron estas), si no para comentar las ventajas que tenemos quienes somos pequeños. Pequeña también puede ser, por ejemplo, una empresa con los gastos muy controlados y que no ha recibido inversiones de terceros.

Todos estaremos de acuerdo en que en muchas ocasiones la clave para sacar un proyecto es la perseverancia. Ya sea montar un negocio, aprender un idioma o cumplir con cualquier objetivo. El que persevera suele acabar ganando. Pues ser pequeño te pone en un gran contexto para perseverar porque tienes costes mínimos (en mi caso poco más que hostings, dominios, cuota de autónomos y gestoría) lo que evita hipotéticos problemas gordos como el flujo de caja.

Al tener menos costes económicos, quizás con facturar un 10% que tu competencia te sea suficiente… y a ellos no. En esta situación el tiempo corre a favor del pequeño y es sencillo que mientras él se mantenga a flote sus rivales, antes o después, tengan que acabar cerrando.

Ser pequeño obviamente también va unido a las situaciones personales de cada uno. Yo no tengo hijos, no debo dinero (hipotecas, préstamos…) y tengo un dinerillo ahorrado que me permitiría resistir unos meses aunque los ingresos de mi negocio fueran inferiores a mis gastos personales.

Pero todo lo anterior con cabeza. Si te sacan del mercado porque la mayoría da un servicio mejor que el tuyosi no eres capaz de revertir la situación al final acabarás muriendo. Pero lo bueno de la situación es que tienes tiempo para hacer una buena transición (no tienes que dar la vuelta al negocio en 60 días porque el dinero de los inversores se acaba y no están dispuestos a dar más si no se alcanzan X ratios de ingresos… no igual pero sobre algo similar nos habló Rufo de la Rosa en el último Iniciador Madrid).

Obviamente también tiene desventajas. Bastantes. Pero creo que son más obvias, ¿no?

Y en mi caso en eso ando. Tiempo de turbulencias pero con tranquilidad relativa (desde el punto de vista que pasado mañana tengo qué comer) tratando de sacar mi barco a flote. Hay datos positivos que vislumbran algo de recuperación y mis nóminas (ingresos – gastos) siempre han sido superiores a mis gastos. Debo seguir perseverando.

Para cerrar este post decir claro que no busco reivindicar el autoempleo por encima del emprendimiento. Solo quiero compartir mi experiencia por si alguien le sirve. Con que le sea útil a una única persona, ya habrá cumplido su objetivo. 🙂

Por qué cada día es más complicado vivir de internet

Sin rodeos, el pasado 2014 he ingresado en torno a un 20% menos que el año anterior. Y digo en torno simplemente porque todavía hay alguna empresa que no me ha comunicado la cantidad que les he generado en el mes Diciembre y por tanto no tengo el balance cerrado.

Yo he seguido trabajando y creo, sinceramente, que no me he relajado. Es más, intuyo (no llevo registro de esto) que le he «metido» más horas al negocio este año que el pasado. Esto último no es algo de lo que quiera sacar pecho, ya que creo que he podido caer en algún momento en el temido «trabajar por trabajar» que siempre dice Tim Ferriss que hay que evitar. Pero por otro lado, como escuché en una ocasión decir a Jaume Ferré «en tiempos de crisis hay que trabajar el doble para ganar la mitad». Aunque, afortunadamente, tampoco he llegado a esto último.

Entonces, ¿qué ha ocurrido? ¿Por qué cada día es más complicado vivir de internet? En mi opinión lo siguiente.

  • La competencia aumenta… y mucho. Y además a todos los niveles. Han llegado a internet compañías grandes, pequeñas startups, emprendedores con mucha y con poca experiencia… En función de los recursos que disponen unos se quedan con más parte del pastel y otros con menos… pero todos rebañan algo. Y ya se sabe, cuantos más comensales se sienten en tu mesa menos comida te va a tocar irremediablemente. Y esto no solo pasa en webs, también en ebooks, App’s…
  • Crisis económica. Si, amigos. Aunque algunos se empeñen en vociferar que la bonanza económica ya está aquí a pie de calle sabemos que no es así. Como bien dijo Martín Cabiedes clientes y consumidores son la clave para que un negocio funcione.
  • Google. El surtidor de tráfico líder sin ninguna duda para los que no tenemos músculo suficiente para comprar tráfico no deja de quedarse cada vez con más tráficoapuesta poco por la diversidad en sus resultados, posicionar un proyecto nuevo cada día es más lento…

Teniendo en cuenta que los anteriores son factores que no puedo controlar, ¿cómo sobrevivir a esta situación? Si, porque a corto plazo el objetivo es mantener la barca a flote. Cuando muchos competidores se vayan porque sus negocios no sean lo rentables que esperaban y la crisis económica afloje un poco, porque Google siempre va a ser Google, será el momento de recoger los frutos. Eso espero al menos. Pero mientras tanto…

  • Seguir trabajando día a día en mejorar la calidad de mis actuales activos, además de crear alguna nueva vía de ingresos que se adapte bien a este paradigma actual..
  • Sacar partido a mi, cada día mayor, experiencia como rentabilizador de proyectos en internet. Más sabe el diablo por viejo que por diablo dicen. Y por supuesto, seguir reciclándome y aprendiendo diariamente para poder adaptarme a un mundo tan rápidamente cambiante como este.
  • Afianzar mi marca personal. Sigo creyendo que, hoy ya pero sobre todo en el futuro, será clave en la carrera profesional de cada uno de nosotros. Como parte de ello voy a intentar escribir un post en esta mi página personal cada martes. Con este ya van 3 (hoy lo hecho en miércoles porque el martes era festivo). Intentaré también aportar más valor en mi cuenta de Twitter.
  • Además tengo pendiente mejorar en otros aspectos (¿propósitos para 2014?) como el networking (el día que me vaya de Madrid seguro que me arrepentiré de no haberlo hecho), invertir más €’s en cursos, libros…

Proyectos que fracasan (VI): CamisetaSeleccionEspañola.com

Está claro que un proyecto que cierra no lo suele hacer debido a su éxito (a las excepciones a esto se le llama morir de éxito), pero he de reconocer que no me acaba de parecer justo meter a CamisetaSeleccionEspañola.com dentro de mi colección de fracasos web. Y es que este es el primer proyecto que cierro tras haberme dado unos ingresos significativos.

¿Entonces por qué lo doy por finalizado? Básicamente porque la temática dejó hace tiempo de atraerme (ni tan siquiera he visto los partidos de la selección del pasado Mundial de Brasil 2014) lo que hacía que nunca encontrara el momento adecuado para ponerme a trabajar en él. Esto provocó que apenas lo actualizara en 3 o 4 ocasiones en los últimos años lo que se tradujo en peores rankings en buscadores lo cual, como no puede ser de otra forma, repercutió de forma importante en su tráfico y por ende en los ingresos.

Obviamente sus ingresos eran pequeños en estos últimos meses, aunque totalmente pasivos (¡apenas la actualizaba!). Pero he decidido cerrar antes de que todavía cayera más y llegara el momento en el que el dinero que generaba fuera menor al que había que invertir en mantener la web.

Eso si, aunque no fueran el motivo principal del cierre he de reconocer algunos errores «de bulto» que cometí en su construcción y que provocaron que el tráfico de su keyword principal no fuera tan alto como imaginaba.

Por un lado no utilicé concordancia exacta a la hora de medir su volumen de tráfico aproximado para «camiseta selección española». Incluso el primer dominio que adquirí fue CamisetaSeleccionEspaña.com, el cual más adelanté cambié 301 mediante a CamisetaSeleccionEspañola.com ya que la diferencia de búsquedas entre ambas palabras claves era alta.

Además creé la web en un periodo previo a las ventas navideñas, por lo que los datos de las búsquedas estaban «hinchados», ya que estamos hablando de un producto que básicamente se vende en Navidades y durante los grandes eventos en los que compite la selección como Eurocopas y Mundiales. No tuve en cuenta la temporalidad.

Pero no pasada nada, como dijo el otro día a Axel Serena

Tras este tercer cierre en año y medio, no tengo previsto aumentar esta saga de fracasos en breve. 😉

¿Por qué cambiar mi inestable trabajo por otro falsamente estable?

Últimamente sufren turbulencias algunos de mis proyectos en internet. Aunque también es verdad que la tranquilidad, prácticamente, nunca existe. Lógico. Mi sueldo depende de muchos factores, y lo peor es que muchos no los puedo controlar (cambios de algoritmo en buscadores, caídas en momentos inoportunos de servicios que uso de terceros, competencia que aparece por cada esquina… ¡hasta me afectó hace unos meses un falso positivo de un Antivirus!).

Esto te hace vivir en un equilibrio permanente que en ocasiones provoca en uno ganas de buscarse algo más estable. Pero cuando se me pasa el «calentón» me doy cuenta de que, ¿quién puede presumir de tener un trabajo estable hoy en día?

Al final, mis mismos problemas también les afectan a las empresas. Si no que se lo pregunten, por ejemplo, a todos los que empleados que han sido despedidos por sus empresas a partir de 2.011 debido a todos los cambios que ha venido implementando Google en su algoritmo.

Pero, obviamente, está situación no se circunscribe únicamente a internet. Incluso los intocables funcionarios están a un cambio de ley de dejar de serlo. ¡Ni un rey puede estar tranquilo hoy en día! 🙂

Asumámoslo. Nos guste o no, nos toca vivir una época en la que prácticamente nadie va a poder presumir de que su trabajo es completamente estable. El mercado cambia, profesiones y negocios mueren a la vez que nacen otros, líderes del mercado que en pocos años se hunden (¿que levente la mano quien pensara hace unos años que el MSN Messenger iba a estar prácticamente muerto hoy en día?)…

Por eso, ¿para qué cambiarme de acera si esta inestabilidad que tanto me desgasta, al menos en ocasiones, la cambiaría únicamente por una falsa estabilidad?