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2018: Los números acompañaron, las sensaciones no

2018 trajo cambios. Pasé de vivir en Madrid con mi pareja a volver al pueblo con mis padres. Y por si fuera poco cambio lo anterior, muchos años después volví a tener, durante unas horas al mes, jefe.

Desde 2010 llevaba sin trabajar para terceros, hasta que en 2018 me surgió una propuesta para trabajar como consultor SEO externo de NTS Solutions. La verdad es que la experiencia ha sido positiva y continuaré colaborando con ellos en 2019. Otra manera de trabajar, nuevas problemáticas, desafíos diferentes…

No ha sido un buen año, en lo referente a ingresos, para mi cartera de webs. Una tendencia que ya apareció en el último trimestre de 2018 y que no he sido capaz de revertir.

Si repaso algunos objetivos profesionales que me marqué a finales de febrero me deja muy frío lo conseguido. Esto me planteé:

Introducir nuevas estrategias en mi hoja de ruta: Fui agresivo con un 80/20 que no ha terminado de salir bien. Eso si, pagué por formación online en busca, entre otras cosas, de estas nuevas estrategias. A excepción del 80/20 de momento nada demasiado “rompedor”.

Probar nuevas herramientas: He probado alguna cosa pero no he encontrado nada que me haya maravillado. No tengo claro si en este apartado o en el anterior debería mencionar que empecé a pagar por contenidos a terceros.

Crear nuevos proyectos: Quizás mi gran punto negro. Pasé horas valorando opciones y no encontré el Santo Grial. Posiblemente caí en la parálisis por análisis. Aquí radica, como explicaré más adelante, uno de mis grandes objetivos para 2019.

No descarto traspasar alguna de mis webs más antiguasLlevo meses, incluso años, con esto en la cabeza pero no me he puesto en serio. Creo que todo parte de que los proyectos de los que me quiero deshacer no están muy boyantes ahora mismo y pienso que es mejor tratar de resucitarlos antes de tratar de venderlos. Y cómo siempre tengo algo más urgente, pues aquí sigo encallado.

Como resumen, teniendo en cuenta los ingresos de mis proyectos propios más los de consultor SEO externo y que me he ido de Madrid, el balance de ingresos menos gastos es más positivo que nunca. Pero no eso no ha sido óbice para que la incertidumbre haya seguido siendo fiel compañera.

También me dio tiempo para hacer otras muchas cosas. Busqué un nuevo aire a este blog, escribí el guión de una novela (está en un cajón, después de darle varias vueltas y meter bastantes horas no me acaba de convencer lo que tengo), participé en 3 concursos de literatura, debuté en Carreras de Orientación, vi 3 etapas consecutivas del Tour de Francia a pie de carretera, cogí un avión (2 veces. Pd: me da bastante respeto volar), conocí Munich y Berlín, fui a 2 festivales de música de estilos casi opuestos, viví 24 horas sin electricidad al estilo Ben Falk, leí 25 libros (recomiendo “Armas de titanes” de Tim Ferriss, las novelas “El Paciente” y “El socio” y el libro deportivo “La milla perfecta”) y 3 cómics (“Kobane Calling”)…

Un párrafo para mencionar que 2018 ha sido un año increíble como atleta. Firmé las 2 mejores marcas de mi currículo (8:56 en 3000 PC y 32:14 en 10.000 en asfalto), hice mi mejor puesto en un Campeonato de España de Campo a Través de Clubs (133º, aunque me quedó un sabor amargo porque un error táctico me lastró bastantes puestos) y gané 5 de las 7 carreras populares en las que participé. He trabajado mucho para llegar en forma al primer trimestre de 2019 en el que están mis objetivos de esta temporada. Las sensaciones son buenas. 😉

Como balance global de 2018 decir que durante muchos tramos noté falta de energía. Puede sonar místico pero, es la verdad. Creo que ha influido mucho la parte emocional. Estoy con esto a ver si me ayuda. También sigo trabajando en darle más valor a lo conseguido. ¡En todos los campos! No es fácil.

En realidad al año tendría que darle como mínimo un notable alto porque la salud me respetó… aunque una otitis rompió mi racha de más de 5 años sin ir al médico (grrrr!).

A diferencia de otros años voy a marcarme 3 objetivos para 2019 y escribir su por qué:

Crear 3 nuevas webs para mi cartera. Valoré varias ideas pero no implementé ninguna. Una de ellas quiero que sea un MFA que me sirva para mejorar mis habilidades con AdSense. Este negocio es demasiado difícil como para obviar el “prueba y error”. No es buena señal que mi portafolios esté bastante envejecido con webs creadas en 2004, 2009, 2010 (2), 2014, 2015 y 2017.

Meditar regularmente. En 2018 tuve periodos en lo que medité regularmente … pero acabé perdiendo el hábito. En el momento de escribir estas líneas llevo 8 días consecutivos meditando. Busco con esto aumentar mis niveles de energía.

Volver a leer libros en inglés. En 2018 volví a leer bastantes libros, pero ninguno en inglés como había hecho los años anteriores. Ya estoy con “Showboat: The Life of Kobe Bryant“. Un personaje del que conozco bastante su contexto lo cual siempre ayuda. La combinación de internet e inglés da acceso a cualquier conocimiento. La primero lo domino, en lo segundo me queda bastante margen de mejora.

En resumen, llevo más de un año con la sensación de necesitar nuevos cambios. Para 2019 el objetivo es encontrar el camino adecuado que me haga sentir el tanque de energía más lleno. Y para ello son necesarios cambios tanto a nivel profesional como personal. En algunos la decisión está tomada y puede sorprender a algunas personas, pero no quiero anticipar nada por no ser 100% seguro. Además de deshacer el camino, como ya estaba planeado desde el minuto 1, y volver a Madrid con mi pareja.

La mejora en 2019 no tiene que llegar por una cuestión de más esfuerzo, sino de trabajar en el lugar correcto. En definitiva el Work smarter, not harder que luzco en la cabecera de mi Twitter.

Hay que seguir en la lucha. En todos los aspectos. A por ello.

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Démosle valor a nuestros logros

El pasado fin de semana estuve en Zaragoza. Una ciudad en la que he vivido, en distintas etapas, 10 años. Yendo a recoger el dorsal para una carrera en la que participaría al día siguiente pasé por la entrada al parque al que iba a correr en mis últimos años allá y, no se por qué, me vino a la cabeza el siguiente recuerdo.

Tras muchos años de práctica ininterrumpida dejé de jugar al baloncesto un mes de Octubre de comienzos del siglo XXI (no recuerdo el año exacto). Una fecha un poco rara, pero tuve que disputar un partido de aquella temporada para darme cuenta de que lo mejor era dejarlo porque no me sentía lo suficientemente motivado. Simplemente renové con mi equipo por no dejar de practicar un deporte que me había acompañado cada semana desde los 11 años.

Aunque jugaba al baloncesto siempre me gustó correr y, en aquellos años, cuando no coincidían con mis partidos corría las 3 carreras que había en mi pueblo. Cuando me retiré del baloncesto, aquel Octubre quedaba algo menos de un mes para que se disputara una de aquellas carreras y, como no tenía otros retos deportivos, me planteé hacer una pequeña preparación. Con esa idea salí un día del trabajo y fuí al parque a hacer series, algo que casi nunca había hecho. El resultado fue que el flato me impidió terminar el entrenamiento que tenía en mi cabeza. Simplemente mi cuerpo estaba adaptado a otro deporte. A partir de ahí empecé a correr de manera más tranquila y participé en aquella carrera en la mitad del pelotón.

Vuelvo al pasado fin de semana. Cuando pasé por la zona por la que años atrás entraba corriendo al parque se me escapó una sonrisa al darme cuenta de que, varios años después, he ganado las últimas 4 ediciones de aquella carrera.

Lo jodido es que, siendo sincero, esta 4ª victoria tampoco me ha hecho una gran ilusión. Simplemente me tomé la carrera como otro test de preparación de cara a los Campeonatos Navarros de Campo a Través. Pero al venirme a la cabeza aquellos recuerdos me di cuenta de que, si aquella noche en el parque de Zaragoza, alguien me hubiera dicho que iba a ser capaz de ganar esa carrera, aunque fuera una única vez, no me lo hubiera creído.

Ya escribí una vez por aquí que siempre soñé con ganar alguna de las carreras de mi pueblo. En el momento de escribir estas líneas llevo 4 Amimets, 2 San Silvestres y 3 Mejanas y parece hoy día que no les doy ya gran valor.

Y ese es el problema con el que choco habitualmente: el de no darle valor a cosas que logro. Ya sea ganar una carrera o mantenerme, año tras año, como autónomo.

Cuando se alcanza un objetivo parece sencillo, pero hay mucho trabajo detrás como para no valorarlo como se merece. Simplemente copio una parte de un diario que llevo como corredor para darme cuenta del esfuerzo invertido:

“Estoy exhausto. Posiblemente más a nivel mental que físico. Con muchas dudas de si tiene sentido estas palizas que me estoy dando. De si toda esta ingente cantidad de tiempo la podría aprovechar en hacer otras cosas más productivas.”

Así que lo dicho. Démosle valor a las cosas que nos esforzamos por conseguir.

Pd: Pude ganar la carrera de Zaragoza (4.000 corredores). Estoy tratando de valorarlo lo máximo posible porque nunca pensé que pudiera ganar una carrera en la ciudad en la que viví tantos años. En la ciudad en la que posiblemente comenzó, aquella noche en el parque y sin darme cuenta, mi etapa como atleta.

Hasta luego, Madrid

Hace algo más de 5 años que dejé constancia de mi mudanza a Madrid. Hoy toca cerrar, o al menos pausar, esta etapa con la acción simbólica de plasmarlo aquí. Mantener un blog personal sirve, como mínimo, para repasar de dónde viene uno. Además tengo comprobado que escribir sirve para poner las ideas en orden.

Mi llegada a Madrid se produjo por motivos personales, mi marcha también. Nada dramático, hasta el punto de que quizás en un año regrese… para quedarme de verdad. Estos 5 años y pico he vivido con un pie en Madrid y otro en Tudela, mi pueblo, a dónde por cierto regreso nuevamente.

En aquel momento lo percibí como un paso adelante, esta vez por motivos que prefiero reservar lo considero un pequeño pasa atrás. Pero tampoco voy a hacer un drama, porque está más que demostrado de que en la vida muchas veces es necesario un paso atrás para poder dar 2 hacia adelante.

Las sensaciones son raras, como ocurre siempre ante cualquier cambio importante. Desde meses atrás notaba que necesitaba un cambio que me reactivara en todos los planos (personal, profesional, deportivo…), pero el que me ha tocado (porque todo se desencadena por una decisión de un tercero) no era el esperado.

Lo fácil sería resignarse y tomarlo como un año de transición, pero la vida es demasiado corta para plantearse periodos de inanición. Quiero renovarme y crecer. Y para ello ya he tomado decisiones a todos los niveles.

Como este blog está centrado en mi carrera profesional comentaré que, respecto a esta vertiente, he aceptado trabajar parcialmente para terceros en temas relacionados con el SEO (hasta ahora había rechazado varios ofrecimientos), introduciré nuevas estrategias en mi hoja de ruta, probaré nuevas herramientas, crearé nuevos proyectos… e incluso no descarto traspasar alguna de mis más antiguas. Dicen que para que pueda entrar lo nuevo hay que dejar salir lo viejo.

Los cambios son puntos de inflexión que abren nuevas puertas. Me cito conmigo mismo el 1 de Marzo de 2018, en este mismo lugar, para echar nuevamente la vista atrás y comprobar que hoy estaba en la cierto.

2017: Disfrutar el momento evitando la complacencia

Hacer un balance de 2017 sin caer en el sesgo de disponibilidad (los datos más recientes tienen prioridad en nuestro cerebro) me ha resultando complicado.

A nivel laboral el año ha sido bueno (pero el último trimestre más flojo de lo previsto), en lo deportivo he ganado 3 carreras en las últimas semanas del año (pero los objetivos de la temporada llegan ahora) y a nivel personal… 2018 traerá bastantes cambios.

En lo profesional he acabado el año con malas sensaciones, fundamentalmente porque un par de mis webs más antiguas han pinchado un poco y eso repercute en mis balances. El primer semestre del año muy bueno, el segundo mejorable.

Lo bueno es que en Julio monté otra que va acumulando los suficientes datos para ser optimista. ¡Las próximas Navidades debería darme grandes alegrías!

Tras releer los balances de otros años me doy cuenta que el año ha sido bueno. Y caigo otra vez en el mismo error: no saber disfrutar el momento. Ok, hay indicadores que no van bien pero hay que ver el cuadro completo… sin que eso lleve a caer en la complacencia. Porque otra cosa que he estoy intentando que no se me olvide es lo difícil que es luchar contra las verdades incómodas…

Independientemente de los balances económicos lo que más satisfecho me deja es la experiencia que voy acumulando en internet. Siempre podré mejorar, pero cuando asisto a cursos y charlas compruebo que estoy bastante actualizado. Si un día doy por concluida mi aventura en solitario tengo bagaje que aportar a otras empresas.

Pero el año dio para mucho más. Dejé de escribir mi blog en el Diario de Navarra porque me cogí unas vacaciones en verano que durarían hasta que ellos me dijeran y no volvieron a contactarme, me afané en dormir más (pocas siestas perdono), creé la primera página en Wikipedia de un familiar mío y también su web, volví a comprobar que es buena idea invertir en formación, leí 24 libros y 3 cómics (destaco Nunca te pares, Superpoderes del éxito para gente normal, Patria, La sirena de Gibraltar, Contrarreloj y Los cuerpos extraños), estuve en 3 festivales de música con amigos, volví a jugar un partido de baloncesto con marcador y árbitros, hice 2 escapadas a Francia, conocí en mayor profundidad Navarra…

El atletismo también cundió. Aunque no alcancé mis objetivos competí en otro Campeonato de España de Campo a Través de Clubes, metí la pata con Teledeporte retransmitiendo en directo, trabajé la velocidad para celebrar que pasaba a categoría Veterano (combatiendo el cliché de que la velocidad es para los jóvenes), gané Amimet (3ª vez) y la San Silvestre de Tudela (2º), hice la mínima para el Campeonato de España de Pista Cubierta en 3000….

Y muchas horas compartidas con la gente a la que quiero de verdad. Esto y la salud que no falte. Lo demás debe estar en un segundo plano.

La montaña rusa no parará en 2018. Ni para mi, ni para ti.

Diplomado en Estadística (llenando mi mochila de autoconfianza)

Se lo he contado muchas veces a gente de mi entorno. Entre las cosas que he logrado en mi vida siempre destaco haber aprobado la Diplomatura de Estadística de la Universidad de Zaragoza. Echo la vista atrás y le doy mucho valor a haber sacado adelante una carrera que contaba con asignaturas como Álgebra, Análisis Matemático I, Análisis Matemático II, Estadística Matemática, Muestro Estadístico, Investigación Operativa, Modelos Lineales o Análisis Multivariante.

Ayer se lo volvía a contar a una persona delante de una taza de café. Apenas unas horas después escuchaba a la Psicóloga Patricia Ramírez decir lo necesario que es contar con confianza en uno mismo para alcanzar los objetivos que nos marcamos. Y de que para generar autoconfianza se necesita saber qué se lleva en la mochila. ¿Cómo logré aquel éxito? ¿Perseveré? ¿Cuando me caí me levanté? Hay crear nuestro propio fichero de éxitos para tirar de él cuando sea necesario.

Para estas cosas viene bien un blog personal, porque escribir ayuda a ordenar las ideas.

Volvamos a Estadística. Si la carrera en si tenía su complejidad el contexto no ayudaba. Llegué a la Universidad de Zaragoza con un año de retraso tras haber repetido 2º de Bachiller con 2 o 3 asignaturas sueltas (han pasado más de 15 años, la memora empieza a fallar) entre las que se incluía… ¡matemáticas! En mi 2º de Bachiller Bis aprobé bien las Matemáticas y en Selectividad saqué mi mejor nota de todas en esta materia.

Después de bastantes dudas de si optar por una carrera universitaria o por un grado superior me decanté por la primera. Elegí Estadística. A pesar de aquel primer “resbalón” académico siempre me atrajeron más los números que las letras. Años después un compañero de Instituto me dijo que le sorprendió mi elección porque las matemáticas siempre se me habían dado mal. Otra reflexión: si no confías en ti mismo nadie lo hará.

Los comienzos fueron desalentadores. El primer año aprobé una asignatura… y poco tenía que ver con las matemáticas (Fundamentos de Informática).

Estuve muy cerca de “tirar la toalla”. Pero me di un año más (más bien me lo dieron mis padres porque fueron quienes corrían con los gastos). Este nuevo comienzo también empezó mal. En Febrero cogí una enfermedad que no me permitió presentarme a los exámenes del primer cuatrimestre. Curso y medio y seguía con una asignatura aprobada. Desalentador.

Pero por fin la situación empezó a remontar. En junio aprobé alguna asignatura y en septiembre sumé nuevos éxitos. A partir de ahí ya la inercia positiva se mantuvo hasta que finalicé la Diplomatura.

Es cierto que me costó 5 años y medio (me examiné en la convocatoria de enero 2007 de Estadística Matemática, la última asignatura que me quedaba) pero en ese periodo también obtuve un Máster de Bases de Datos e Internet. Si descuento el primer año y medio en los otros 4 saqué una Diplomatura de 3 años (menos la asignatura que había aprobado anteriormente) y un Máster de un año. ¡Nada mal!

Recapitulando. Empecé mal (un aprobado en un año), continué mal (enfermedad en el primer cuatrimestre)… pero, con trabajo y sacrificio, acabé logrando el objetivo en un plazo de tiempo respetable.

Nota mental. Cuando el objetivo se pone “cuesta arriba” y la tentación de “tirar la toalla” está ahí se puede remontar la situación. Diplomarme en Estadística se puso complicado pero lo logré. No olvidar.

Mi caso no es único. Seguro que tu también has logrado “hazañas” similares. Te invito a que hagas este mismo ejercicio. Llenar la mochila de autoconfianza siempre es una buena idea. 😉

Vivir de ingresos pasivos: lo malo, lo bueno y consejos para sobrevivir

Impulsado por el carrusel de sentimientos (bajón, subidón, bajón, subidón) que conlleva, me apetece compartir mi visión sobre diferentes aspectos que conllevan vivir de ingresos pasivos web. Me refiero a vivir en exclusiva de ello, sin otros empleos que complementen la actividad y de manera regularizada (autónomos, IVA, etc).

Subida progresiva de tráfico, baneo de Google, recuperación...

Subida progresiva de tráfico, baneo de Google, recuperación…

Es habitual leer que los ingresos pasivos son una mina de oro. Escabas un poco (¡a ser posible desde tu portátil a pie de playa!) y cuando encuentras el oro a vivir de las rentas que te lo has ganado. Como suele ser habitual en este tipo de fiebres los que ganan dinero son los que venden las palas (cursos, charlas, libros, etc). Ok, yo también escribí hace años libros sobre el tema pero sus precios de 3 / 4 euros nunca han significado una fuente principal de mis ingresos.

Como habrás intuido tras el párrafo anterior el concepto de ingresos pasivos no me gusta nada, pero usando esa denominación creo que será más sencillo llegar a la gente a la que pienso que le puede interesar este post.

Dividiré mi visión en tres apartados:

Lo malo

Dependes de terceros al 100%

Tus webs son tuyas, pero en los ingresos pasivos siempre vas a depender al 100% de terceros. Empezando por captar tráfico, porque NADIE va a teclear tu url en el Google Chrome (estoy seguro que se pone en Google muchas más veces Marca.com o Marca de las que se teclea Marca.com directamente en un navegador). Un escenario especialmente complicado cuando el proveedor de tráfico en España se reduce casi en exclusiva a Google.

Ok, lo ideal es crear una marca que busque la gente directamente pero eso lo veo más práctico para posicionar (decirle a los buscadores que somos relevantes) que para vender. Casi ninguno somos Ikea o Fnac… ¿pero acaso esas compañías no gastan muchos euros en SEO? Ikea no se conforma con que la gente vaya a su web a comprar, quiere presentar su candidatura como vendedor a cualquier persona del mundo que busque en Google “comprar mesa de ordenador”.

Ok, puedes ir a captar tráfico a las redes sociales pero seguirás dependiendo de un tercero. Incluso te puede joder el falso positivo de otro actor inesperado como un antivirus.

La dependencia de terceros es tan brutal que puede condicionar hasta tu modelo de negocio. Sospecho seriamente que es más fácil posicionar en Google páginas destinadas a ser rentabilizadas mediante publicidad contextual (Google AdSense) que mediante afiliación.

Para vender también necesitas proveedores. Más terceros que también te pueden putear (cambian la API de la noche a la mañana y hasta que vuelves a poner todo en orden has dejado de ingresar algunos días) o directamente echar de su programa (lo sentimos, pero vamos a centrarnos exclusivamente en nuestros afiliados más rentables).

Ok, puedes vender tus propios productos (dropshipping, etc)… ¿pero cómo vas a vender más barato que gigantes como Amazon? Ok, la vida no se acaba en Amazon pero… ¿tu marca genera más confianza que Amazon? ¿Vas a realizar el envío más rápido? ¿Tienes una mejor política de devolución? ¿Tu usabilidad es mejor? El pequeño comercio lo tiene complicado a pie de calle, online más. Hace unos meses una persona que montaba pasarelas de pago para tiendas online me comentó que un % muy alto (no recuerdo el número exacto, pero creo recordar que por encima del 50) cerraba SIN LLEGAR A REALIZAR UNA ÚNICA VENTA. Mucho gurú diciendo que o vendes por internet o tu negocio muere, ¿pero han probado lo difícil (aunque no imposible) que es?

Así que o dependes de un tercero o compites directamente contra él. Todas las modalidades tienen pros y contras, pero lo que está claro es que vender siempre es complicado (si no todos seríamos ricos, ¿no?).

Inestabilidad brutal

Google (tráfico), Amazon (ventas), competencia (en número ha crecido de forma exponencial en los últimos años, en calidad casi que también), cambios de modas…


Todo esto obliga a vivir en una estabilidad brutal. Entiendo perfectamente que a esto está expuesto cualquier empresa pequeña o grande (ejemplo: en mi barrio hay un pequeño restaurante siempre concurrido que no creo que estén muy contentos con que en un mes les hayan abierto en locales contiguos un 100 Montaditos y un Telepizza) pero no quita afecte.

Vivir en la incertidumbre

Diciembre me fue muy bien, ¿me asegura eso que enero vaya a ir igual de bien? NO. Y pesa más que que Diciembre sea el mejor mes de ventas todo lo anterior (dependencia de terceros, competencia, etc). Esto a corto a plazo, pero lo puedes proyectar a todas las etapas que quieras (¿me veo a los 50 años haciendo webs en mi casa? si mañana tengo que buscar un trabajo, ¿hasta qué punto valorará una empresa mi perfil multi-herramienta no especializado al 100% en nada?).

Esto me ha llevado últimamente a la siguiente reflexión. Todo el mundo quiere ser Youtuber por esto o esto.

Pero doy por hecho que el día a día de un Youtuber que viva de ello tiene que ser jodido. A todo lo anterior (dependencia, inestabilidad e incertidumbre) se le añade la necesidad de tener una audiencia que alimentar diariamente. Como dice Doble V en una canción “Brusco y cruel negocio del ocio, cuando la gente se aburre de ti… ¡A tomar por!” Apenas sigo a 2 o 3 Youtubers, siendo Outconsumer el único de ellos que vive de su canal (me informa el propio Outconsumer que no vive directamente de su canal). Si lee esto él o cualquier otro Youtuber y mi reflexión es equivocada queda invitado en la zona de comentarios a corregirme. 🙂

Y a todo esto hay que añadirle lo jodido que es que todos estos vaivenes no afecten a la gente que te rodea. Es casi imposible pero lo tienes que intentar. A mi me queda mucho pero creo que con los años voy mejorando.

Y repito que hablo de una persona que vive en exclusiva de esto. Si en tus ratos libres haces webs o videos para sacarte un sobresueldo (y ese dinero no lo necesitas de verdad) y te comes la cabeza al nivel anterior seguramente no te merezca la pena seguir.

Lo bueno

El control de tu vida lo llevas tu

Tu eliges tus nichos, tus modelos de negocio, lugar de residencia, horarios, vacaciones… Posiblemente esta sea la gran ventaja de este estilo de vida. Mientras la actividad sea viable y los ingresos entren este punto es un potente analgésico para combatir los quebraderos de cabeza mencionados anteriormente.

En constante formación

O te mueves & actualizas… o estás fuera del mercado. La complejidad de sobrevivir a este modo de vida te obliga a un proceso de autoformación constante. Lo bueno es que posiblemente esta sea la forma más segura de mantenernos a flote ante un futuro, nos guste o no, imprevisible.

Hay gente que lee mucho, va a muchos eventos, teoriza mucho… pero se mancha poco las manos. En este estilo de vida estás forzado a HACER porque si no no ingresas. El prueba y error de verdad. He visto como me han copiado cosas de mis webs que no funcionaban (y otros me han contado que les ha pasado lo mismo). Han copiado una teoría que la práctica ha demostrado que no funcionaba. Aunque también es verdad que así, partiendo de la copia, también se aprende. HACIENDO.

Dureza mental

No queda otra. No se nace con ella. Pero a base de tropezones se va mejorando. Y es de gran ayuda para todos los campos de tu vida.

Siempre queda algo

Si te despiden o quiebra tu empresa tus ingresos el mes siguiente, al margen del paro, son 0. En este negocio, si has diversificado un poco, la aparición de un nuevo competidor o un cambio de algoritmo será difícil que te deje a 0 el próximo mes.

Al alcance de todos

Aquí no hay barreras económicas de entrada. Expongo mi tiempo (aunque tengo claro que es muy valioso, porque es limitado) y unos euros más para hostings, dominios, autónomos… Si monto un restaurante también expongo mi tiempo… y desde el minuto 1 bastante dinero (local, empleados, adelantos a proveedores…).

Consejos para sobrevivir

Si lo bueno para ti pesa más que lo malo y te animas a llevar este estilo de vida permíteme darte unos consejos para sobrevivir a este estilo de vida.

Ama las métricas

No vendas lo que te gusta a ti, no te guíes (al menos al 100%) por la intuición. Datos. Cada uno a su nivel.

Diversifica

Mi única medicina para contrarrestar la brutal dependencia de terceros es diversificar. Lo ideal es hacerlo a todos los niveles: webs (en estos momentos tengo 8), fuentes de tráfico, proveedores, etc. Pero ojo, siendo realista y teniendo en cuenta que no se puede ser experto en todo. Mi negocio principal es Google + afiliación (Amazon, eBay y algunos más), pero también tengo publicidad contextual (AdSense), acuerdos de pago por impresiones, algún eurillo de venta de ebooks…

La hucha lo más llena posible

No sabes cuándo te va a tocar atravesar un desierto (casi seguro que te va a tocar hacerlo en algún momento) así que la cantimplora siempre lo más llena posible. En bonanza ahorra, lima gastos (hace unos meses re-hice una base de datos gigante siendo el resultado mayor velocidad y menores gastos de hosting). Pero solo quita la grasa sobrante, no te pases y empieces a raspar el hueso. En lo nuclear de tu negocio no puedes escatimar.

Y aquí me planto, que llevo casi 2.000 palabras. Mi idea con este post no es quitarte las ganas de lanzarte a por los ingresos pasivos. Si yo he podido (100% autodidacta, es verdad que mis estudios de Estadística y mi trabajo como programador me han ayudado pero formación reglada en SEO y rentabilización web 0), tú puedes. Además te habrás dado cuenta de que he listado más cosas buenas que malas. Solo busco que veas el cuadro completo. En Youtube, en blogs, en charlas… se muestra muchas veces una realidad incompleta. En la red hay muchas oportunidades. Contempla el cuadro completo y sal a por ellas.

2017 espero que sea mi año… y también puede ser el tuyo.

2016: Volver a sacar la cabeza

El título del post de balance del 2015 resumió bien el año: Un año complicado a nivel profesional. El de este año deja claro que las tornas han cambiado.

El año no empezó bien, pero era la esperado. Las cosas no cambian de la noche a la mañana por arte de magia. Pero en el segundo trimestre ya empecé a ver “brotes verdes”. La mejora se empezó a “lanzar” después del verano hasta llegar al punto que este mes (al 99%, hasta dentro de unos días no tendré todos los datos) va a ser mi mejor mes a nivel de ingresos desde que empecé a vivir en 2010 de mis proyectos en internet.

Mentiría si dijera que el dinero es lo de menos (si no entra hay que cerrar) pero mi mayor satisfacción de mi particular reconquista es a nivel personal. Hasta 2013 mis webs crecieron a buen ritmo para en 2014 empezar una caída progresiva que se aceleró en 2015. 2015 fue un año duro, con momentos muy bajos. Me planteé “tirar la toalla” e incluso si un par de ofertas laborales que surgieron hubieron aceptado mi propuesta de incorporarme a media jornada todo podía haber cambiado. En aquellos tiempos pensé que mis éxitos anteriores habían sido fruto de la casualidad y que ahora había demasiadas empresas y particulares explotando webs y era el propio mercado el que me había dejado sin sitio. Pero perseveré, encontré un nuevo camino… y finalmente hoy escribo para decir que estoy recogiendo los frutos. No ha sido fácil, pero el trabajo duro, la comprensión de mi entorno y mi gestión de la miseria me ha dado la oportunidad de cambiar la situación.

¿Que ha cambiado? El modelo de negocio continúa siendo el mismo (mayoritariamente captar tráfico de buscadores y convertirlo en dinero a través de afiliación) pero mi enfoque ha cambiado. Podría escribir un libro hablando de mi nueva filosofía pero lo resumiré en calidad >>>>> cantidad. No es que me quiera guardar el secreto sino que ya hay mucha gente produciendo contenidos de calidad alrededor de este tema. Si alguien está interesado en saber como trabajo que se lea los post de Jose Ávila o se empapé de los videos de Romualds Fons. Ahí tiene horas de formación de primer nivel.

Esta última batalla del año la he ganado, pero la guerra solo acabará dentro (espero) de muchos años. Competidores nuevos aparecen cada mes, las modas cambian, los buscadores reajustan sus algoritmos, los usuarios buscan de diferente forma…

Para 2017 tengo muchos planes profesionales. Algunas de mis webs van a cambiar bastante. Incluso estoy valorando rehacer la web que mejor me está funcionando en la actualidad. La competencia aprieta y o apuestas fuerte (siempre con cabeza) o te sacan del mercado.

Aunque este post está centrado en el ámbito profesional, no conviene olvidar otros grandes momentos que me dejó el año como mi presencia en el Campeonato de España de Campo a través, un sorprendente Camino a Fisterra, empecé a escribir en Diario de Navarra sobre zapatillas, me convertí en webmaster/jefe de prensa del Ribera Atlético, viví una fase de ascenso a 2ª A con el CD Tudelano, chutes de energía como Ciao Pirla, 21 libros y 14 cómics leídos (los que me más me han gustado “Ser feliz en Alaska” y “Daredevil Born Again” respectivamente, a la derecha , debajo de “Soy lo que leo”, hay un link con todas mis lecturas del año)… y por supuesto muchas horas compartidas con la gente a la que quiero de verdad. Ah y, mi reivindicación del 2016, horas de descanso reparador:

Momentos muy malos también hubo, pero mejor quedarse con los buenos.

Este vídeo de la temporada que volvió al Atletico de Madrid a primera resume muy bien como me siento horas antes de darle “carpetazo” al año:

Y todo sin olvidar nunca que The Journey is the Reward.

La complejidad de luchar por algo que para tu entorno no es relevante

Para conseguir algo relevante el esfuerzo no es negociable. Y aunque intento aplicar en mi vida el “Work smarter, not harder” en vez del “Hard work pays off” tengo claro que lo anterior no es debatible.

Si ya de por si es cansado luchar por tus objetivos si el entorno no acompaña el desgaste es doble. Aquí la problemática puede venir por dos vías: 1.- el entorno no te ve capacitado para lograrlo (ejemplo: búscate un trabajo más estable). 2.- el entorno no da valor a tu objetivo (ejemplo: deja de machacarte “jugando” a ser atleta).

Por muy claro que tengas que debes seguir tu camino, porque para no flaquear en determinados momentos es necesario tenerlo muy claro, “la lluvia por fina que sea cala”. Si alcanzar un objetivo importante no es fácil, hacerlo contra un entorno que te pone, incluso sin ser consciente de ello, pequeñas zancadillas convierte el proceso en titánico.

Aunque creo que no soy una persona que le dé excesivo valor a las críticas de según quién (porque este es uno de los problemas: hay mucha gente que opina de todo, y de todo no se puede saber) como mínimo da rabia la reiteración del discurso “hazme caso a mí y déjate de historias”.

Me molesta especialmente cuando una persona te invita “amablemente” a dejar de perseguir tu objetivo simplemente porque él no le da valor a la meta que pretendes alcanzar. Que a ellos no les compense el esfuerzo que estás invirtiendo en lograr tus objetivos no convierte en ciertos sus argumentos.

Pero este mensaje también va dirigido a mi mismo. Ojo Luis con minusvalorar los objetivos de otras personas. Porque también lo he hecho. Para mi puede no tener sentido que alguien quiera sacarse una oposición por el único motivo de tener un trabajo fijo (aunque no le entusiasme) el resto de su vida, ¿pero por eso debo juzgarlo? ¿Por qué pensamos que alguien se está equivocando? ¿Simplemente porque sus pensamientos no están alineados con los nuestros? Esto no quiere decir que no tratemos de dar nuestra opinión a quién nos lo pida pero deberíamos tener mucho cuidado con “cortar las alas” de los demás. Dejemos que cada uno viva su vida. Cambiemos pequeñas zancadillas por palmadas en la espalda (si son merecidas, adular sin motivos no creo que sea bueno para nadie).

No quiero cerrar esta reflexión sin dejar claro que soy un afortunado porque mi entorno me suele apoyar en todas mis decisiones / proyectos. No tengo ni una sola queja de lo que llamaré mi tier 1 (las personas con las que más tiempo paso), pero en ocasiones si se me han clavado pequeñas críticas de mis tier 2 y 3. Para esto viene bien escribir, para cerciorarse de que vamos en la dirección que creemos correcta y seguir yendo a por ello con una piel un poco más gruesa. Porque los “díscolos” de tu entorno es fácil que no vayan a cambiar.

Si algo te sale de dentro ve a buscarlo. Traza tu plan y ponle esfuerzo. Céntrate en tus objetivos… y no gastes energía criticando los de los demás. Si no luchas por lo que quieres no te lamentes por lo que pierdes.

[Min 0:40] Lo más importante en la vida es hacer lo que nos gusta. Contra viento y marea. Porque ellos lo que van a intentar todo el rato es quitarte el alma, robártela. Y eso cansa mucho.

¿Atravesando el valle del dolor o atrapado en la miseria?

los-canallas-del-cuarto-cuadranteCuando yo tenía 11 años mi entrenador de baloncesto tenía 16 y se llamaba Carlos Polo. Más de 20 años después, con Carlos consolidado como emprendedor / empresario de prestigio, acabo de terminar de leer su libro “Los canallas del cuarto cuadrante“. Y, sin apoyarme (o al menos intentándolo) en vínculos emocionales, tengo que decir que me ha gustado sobre todo porque me ha hecho reflexionar sobre algunos aspectos que desgranaré en este post. Mi opinión sobre el libro la podéis encontrar en Amazon.es.

De todo lo tratado en el libro 2 conceptos, que se entrelazan entre si, me han interesado especialmente. El valle del dolor por el que irremediablemente tienen que pasar el 99’99% de los proyectos antes de alcanzar el éxito y la gestión de la miseria que hay que realizar durante todo este “viaje”. En los links anteriores el propio Carlos desarrolla en su blog en profundidad los conceptos.

El transcurso por el valle del dolor es obligatorio alcanzar el éxito, pero Carlos advierte que hay emprendedores que, por raro que parezca, se acaban quedando a vivir atrapados en la miseria. En la mayoría de las ocasiones por falta de valentía para asumir el fracaso y cerrar.

A veces tengo la sensación de que, en mi autoempleo, soy uno de los que se ha quedado a vivir en los últimos tiempos en la zona de miseria. La aventura se torció en el último tramo de 2014 y, aunque puedo decir que las métricas después de varios meses vuelven a lanzar señales positivas, sigo atascado.

Carlos habla de que mantenerse demasiado tiempo en la miseria es malo incluso para la sociedad porque “no se genera riqueza social -empleos, impuestos, importación, cambios en el status quo económico, etc.” y porque además dejas pasar trenes profesionales que es probable que no vuelvan. Pero, ¿cuanto tiempo es el máximo “aguantable” en el valle del dolor? ¿Cuando se está está atravesando el valle de dolor y cuando se está atrapado en la miseria? El propio Carlos en su libro reconoce haber tenido periodos de su vida atrapado en la máxima miseria (sin comprar casi ropa, perdiendo peso…)…

También comenta que para él fracasar en un proyecto empresarial es sinónimo de tirar años de carrera profesional. Yo con esto no puedo estar de acuerdo. Ya no es únicamente lo que se aprende por el camino, sino que hay que aprender a disfrutar del camino. The Journey is the Reward (La Recompensa es el Camino).

Habla de que la resilencia emprendedora puede llegar a ser contraproducente. Es obvio que si vas hacia un acantilado y pisas el acelerador lo único que estarás haciendo es acelerar el fracaso pero, volviendo a una de los temas anteriores, si vives en la miseria iterando tu producto (no sentado de brazos cruzados esperando simplemente que el viento de tu mercado sople a tu favor), ¿no estás atravesando el valle del dolor a la vez que te aproximas al éxito?

Hay que matizar que Carlos divide los negocios en 4 cuadrantes y el libro está centrado en uno (el cuarto) en el que yo no trabajo, y puede que aquí radique la clave de mis puntos de vista diferentes. Pero al final probablemente, como suele ocurrir casi siempre, los grises dominen sobre el blanco y el negro.

Por cierto, si me lee algún familiar o amigo especificar, para su tranquilidad, que no vivo literalmente en la miseria. Aunque el negocio ha bajado bastante en el último año me da para vivir en Madrid (¿la ciudad más cara de España?), aunque sin excesos. Más que miseria en lo que yo pienso es en el cese de lucro (otro concepto del que habla Carlos a lo largo de su libro) que no es ni más ni menos que pensar que trabajando para terceros estaría ganando (¿bastante?) más dinero. Pero, al menos de momento, sigo adelante con mi aventura bajo el prima de que sigo siendo rico (precisamente, hoy viernes, en cuanto lance este post salgo para Francia a ver un año más el Tour sin que mi jefe me haya puesto impedimentos 😉 ). Aunque como todos, a veces dudo de si estaré haciendo lo correcto.

Quizás me haya acostumbrado a vivir en la miseria y simplemente no me atreva a dar carpetazo a mi autoempleo. Por eso os me ha gustado “Los canallas del cuarto cuadrante”, porque me ha hecho reflexionar sobre muchas cosas. #AlwaysInBeta.

La suerte

¿Existe la suerte? Me decanto por el no. Está claro que se pueden tener golpes de suerte, pero la vida de las personas no está marcada por la suerte. Muchas veces decimos alegremente “que bien le va a esa persona, que suerte tiene”… pero detrás de una privilegiada posición suele haber trabajo duro.

Sobre todo esto llevo reflexionando los últimos días, ya que un par de golpes de suerte me han hecho cumplir uno de mis objetivos invernales. Y aunque era un objetivo que me marqué como atleta, creo que es extrapolable a todas las facetas de la vida (profesional / laboral incluida, por supuesto).

Me remontaré 20 años atrás. Por aquellos tiempos jugaba a baloncesto, y empecé a ser convocado por la selección Navarra de baloncesto. Entrenamientos dominicales, alguna concentración veraniega y un par de partidos amistosos. Mi pico como jugador de baloncesto fue a los 16 años (es triste reconocerlo, pero de ahí en adelante mi nivel se estancó e incluso decreció), temporada en la que el Campeonato de España de selecciones Autonómicas se disputaba precisamente en Pamplona. Pero por una serie de circunstancias mis padres decidieron que dejara la selección y me quedé sin defender a mi comunidad en un Campeonato de España. Entendí la decisión pero la espinita quedó ahí. Todavía guardo el recorte de periódico en que el seleccionador navarro decía que la selección que Navarra presentó a aquel campeonato no estaba formada por los mejores jugadores de la comunidad. Quizás no lo decía por mi pero me sentí aludido.

baloncesto-navarra-cadete-1998

Salto al verano de 2015. Ya llevo un par de temporadas federado como atleta. Acuerdo con mi club preparar el cross largo para tratar de ayudarles a lograr la clasificación al Campeonato de España de Campo a Través de Clubes. Una idea comienza a rondar por mi cabeza: ¿sería posible 18 años después sacarme aquella espina y representar a Navarra en un Campeonato de España? Unos meses antes me había quedado a unos 50 segundos del último seleccionado en el Campeonato de Navarra de Cross Largo. El reto era ambicioso pero, ¿por qué no intentarlo?

Desde finales de Agosto me puse a entrenar con ese objetivo en la cabeza. Mucho entrenamiento, más que nunca. El objetivo llegar lo más fuerte posible a la prueba clave y con mi mejor actuación posible tratar en un solo golpe de clasificar a mi club para el Campeonato de España y ser seleccionado por Navarra. Por el camino decidí participar en todas las pruebas del calendario Navarro de Campo a Través como preparación y además para darme un poco a conocer (mi nivel no está entre la élite navarra por lo que fuera de mi ciudad nadie me conoce como atleta).

El día llegó y yo saqué todo lo que había “cosechado” en los anteriores meses de duro trabajo. Suficiente para cumplir con el objetivo de mi club, pero (yo pensaba que) insuficiente para ser convocado para el Campeonato de Selecciones Autonómicas.

2 semanas antes de la disputa del Campeonato de España me comunicaron que había sido seleccionado. Me quitaba la espina. Cerraba el circulo. Defendería a Navarra en un Campeonato de España 18 años después.

luis-clausin-navarra-2016La suerte me acompañó. Varios atletas navarros renunciaron por diversos motivos a participar y además el Campeonato de España se iba a celebrar cerca de nuestra comunidad lo que provocaba que Navarra convocara a más atletas de los que suele llevar cuando el viaje incluye más comidas y alojamiento).

Quizás pienses que me contradigo. Comencé diciendo que no creía en la suerte para acabar reconociendo que un par de golpes de suerte posibilitaron que alcanzara mi objetivo. No te quedes en la superficie. Entrené más que nunca, peleé en cada una de las pruebas del campo a través navarro, creí en mis posibilidades… Aboné el terreno y luego la suerte puso el broche final. Sin lo primero, ya podía tener toda la suerte del mundo que no iba a ser convocado. La confirmación del “cuanto más trabajo más suerte tengo”.

Pd: Al final únicamente puede acabar en el puesto 119 de los 130 llegados a meta. Seguro que los 118 que me precedieron entrenaron más y mejor que yo en los últimos años. No lograron una mejor clasificación porque tuvieron más suerte que yo. 😉